Nathalie

La plaza roja desierta, delante de mi Nathalie, tenía un lindo nombre mi guía, Nathalie. La plaza roja muy blanca, la nieve formaba un tapiz, y yo seguía aquel frio domingo a Nathalie, hablaba el francés muy sobrio, de la revolución de octubre, y yo pensaba ya, que de la tumba de Lenin, iríamos al café Pushkin a tomar un chocolate.
La plaza roja desierta, le tome un brazo y sonrió, rubio era el cabello de mi guía, Nathalie, Nathalie. En su pieza de la universidad, un grupo de estudiantes la esperaba impaciente, reímos, mucho conversamos, querían saberlo todo, Nathalie traducía. Moscú, los llanos de ucrania y lechanse li se ro, de todo se habló, después cantamos, luego ellos muy alegres, abrieron botellas de champagne de Francia y después bailamos.
Y cuando todos ya se fueron, estuvo la pieza en silencio, quedé yo solo con mi guía Nathalie, ya no hubo más preguntas, sobre la revolución de octubre, ya no estábamos allí, se acabó la tumba de Lenin, el chocolate del café Pushkin, todo lejos quedo. Que vacía que quedo mi vida, más sé que un día en Paris, seré yo quien servirá de guía Nathalie. Nathalie.

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