Nadine presidenta 2016

La coyuntura política está marcada por la posibilidad real o ficticia de la candidatura a la presidencia de la república de Nadine Heredia, esposa de Ollanta Humala Tasso, presidente en ejercicio en las próximas elecciones generales de 2016.

El tema empezó a moverse mediáticamente por el “entusiasmo” de algunos congresistas del partido de gobierno quienes lanzaron la “idea”, la misma que fue difundida en los diferentes medios de comunicación. Paralelamente, simpatizantes y militantes del nacionalismo, difundieron la candidatura presidencial de Nadine Heredia en las redes sociales, siendo el Facebook donde aparecen la mayor cantidad de referencias, resaltando las “cualidades” de la eventual candidata.

En ese contexto, al ser consultados algunas autoridades y líderes de opinión, estos manifestaron que la candidatura de la esposa del presidente era legalmente posible en tanto que el artículo N° 107 de la Ley Orgánica de Elecciones es inconstitucional y que en tal sentido, la Constitución prima sobre la ley. Asimismo, se sostiene que dicho artículo tuvo nombre propio pues se hizo para evitar que la entonces esposa de Alberto Fujimori, sea candidata a la presidencia de la república.

La coyuntura ha sido muy propicia para el gobierno, para el presidente y su esposa. Comparativamente, el actual gobierno tiene mayores niveles de aprobación en las encuestas de opinión respecto del gobierno de Alejandro Toledo y Alan García. En paralelo la presencia mediática de Nadine Heredia ha sido marcada por la inauguración y/o relanzamiento de programas sociales, intervenciones en eventos internacionales, y, principalmente con declaraciones sobre el accionar de algunos personajes públicos y sobre los temas en que el gobierno se ve involucrado.

Dicha presencia mediática se ha visto expresada en las encuestas de opinión, donde la primera dama, Nadine Heredia obtiene altos índices de aprobación a su gestión “pública”, incluso en algunos meses con ratios mayores a los del presidente Humala.

Para muchos, el escenario descrito ha sido armado ex profesamente, por lo que, sería resultado de una campaña de comunicación política y marketing electoral que ha permitido a Nadine Heredia construir una imagen pública con potencial para postularse con éxito en el 2016.

LEGALIDAD Y CONSTITUCIONALIDAD

Los congresistas nacionalistas que han expresado su opinión favorable a la candidatura de Nadine Heredia argumentan, al igual que las autoridades judiciales consultadas que ella puede postularse a la presidencia, en tanto que el artículo en cuestión es “inconstitucional”. Claro, lo que se evita mencionar es que para que una ley o un artículo de una ley sea inconstitucional, esta tiene que ser declarada así por el Tribunal Constitucional, previa presentación de una acción de inconstitucionalidad. A la fecha, no se ha presentado dicho recurso, por lo que, la ley está vigente. No basta que una persona, ciudadano común o autoridad declare que una norma es “inconstitucional”.

Además del camino de la inconstitucionalidad, está el de modificar o derogar el artículo que impide que los familiares directos del presidente de la república en ejercicio puedan postular a las elecciones presidenciales. Evidentemente este camino exige que el tema pase por el Congreso y con la actual configuración de fuerzas políticas y con un eventual escenario negativo por parte de un sector de la opinión pública, resulta poco probable que una iniciativa así se apruebe. Además, no sería necesario dicho transe puesto que existe la expectativa que, ocurrida la postulación, el Jurado Nacional de Elecciones admita la candidatura, prefiriendo la Constitución a la Ley.

Este último caso si bien es una situación “extrema” puesto que se pone al límite la eventual candidatura de Nadine Heredia, es una posibilidad muy real en la medida que algunos miembros del Jurado Nacional de Elecciones y del Tribunal Constitucional han marcado posición indicando que la postulación es posible.

El punto es como lograr que dicha situación “extrema” para los intereses del gobierno se convierta en un hecho real, es decir que se logre la postulación e intentar la continuidad del régimen. El escenario, el campo de batalla es la opinión pública, aprovechando las tendencias autoritarias de la sociedad peruana, las medidas de clientelismo político del régimen con el discurso de la inclusión social y la desarticulación de la oposición frente al gobierno.

QUIEN ES EL SUCESOR DEL NACIONALISMO

Precisamente, la situación política al estar viento a favor del gobierno los motiva a pensar en la continuidad del régimen. Un hecho evidente es que quien detenta el poder, necesita mantener e incrementarlo y continuar en él. Tanto el gobernante como su entorno más cercano y sus militantes partidarios piensan en la posibilidad de seguir en el gobierno más allá del 2016.

Para lograr ello, se necesita un nuevo líder, alguien que sea capaz de vencer a los potenciales candidatos como Lourdes Flores, Keiko Fujimori, Alan García, Alejandro Toledo entre otros. La pregunta es fácil y la respuesta también. ¿Quién puede ser el candidato del nacionalismo? Además de Ollanta Humala, candidato “natural” del nacionalismo, que no puede postular a una reelección, parece ser que sólo Nadine Heredia tiene el potencial de garantizar la continuidad del régimen. Nuevamente, la precariedad institucional del sistema político nos pone en una situación complicada en el futuro próximo.

En principio, la reelección controlada es una posibilidad valida en cualquier democracia. Sin embargo, la democracia peruana tiene unos antecedentes sobre la materia que ha sido necesario introducir restricciones a la reelección presidencial a escala constitucional e impedir la postulación de los familiares directos al mismo cargo mediante ley. Técnicamente la postulación de un familiar del presidente no es una reelección. Aunque, claro está si se presentara una situación así implicaría una forma de continuidad en el poder del partido de gobierno, cosa que no lo impide con la restricción constitucional.

Por tal razón, si el gobierno quiere intentar continuar en el poder, éste debe ser capaz de buscar un candidato que legalmente pueda postular sin cuestionar el orden constitucional y legal; por otro lado, entendiendo que la aprobación a la gestión de gobierno no implica una relación directa entre esta y los posibles votos. Es decir, aprobar la gestión no significa que el elector vuelva a votar por el candidato de gobierno.

El escenario actual no es el que viviremos en 2016, por un lado, la oferta electoral será variada, lo más importante, quedan casi tres años de gestión lo que implica un desgaste político. Asimismo, el gobierno debe comprender que los resultados de las elecciones 2011 fueron producto de un apoyo “inesperado” del toledismo y otras fuerzas políticas luego del cambio ideológico y programático del candidato Ollanta Humala, puesto que, con su discurso original, este no hubiera logrado el triunfo. En tal sentido, cualquier intento de viraje gubernamental, en términos programáticos e ideológicos podría significar algún nivel de conflicto con las demás fuerzas políticas y con los grupos sociales que propugnan propuestas contrarias a las ideas originales del Partido Nacionalista.

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