Manuel Gonzales Prada y el positivismo

Uno de los principales adherentes a la corriente positivista en el Perú, fue Manuel González Prada (1848 1918) de quien Luis Alberto Sánchez expresa que “fue un positivista convicto y confeso” (12) Su apego a la misma data desde 1886, año en que siguiendo  los postulados de la ciencia, la razón y el progreso, tal como se daba en Europa, predicó el abandono al idealismo y el regreso a la realidad, en ese sentido sentenció: “Acabemos ya el viaje milenario por regiones del idealismo sin consistencia y regresemos al seno de la realidad recordando que fuera de la naturaleza no hay más que simbolismos ilusorios, fantasías mitológicas, desvanecimientos metafísicos. A fuerza de ascender a cumbres enrarecidas, nos estamos volviendo vaporosos, aeriformes: solidifiquémonos. Mas vale ser hierro que nube”. (13)

No hay ninguna duda que tuvo conocimiento de la literatura que en ese sentido provenía de Europa, por tal razón tuvo acceso a las obras de Augusto Comte: Filosofía y Política Positiva. Supo en consecuencia de la ley comteana de las tres etapas por el que discurre el pensamiento en su proceso de desarrollo. De los tres estados comteanos: teológico, metafísico y científico, González Prada fue un profundo creyente del tercero, actitud que lo llevó a expresar “lo único infalible es la ciencia, lo único inviolable la verdad”. (14).

En toda su obra asocia la búsqueda de la verdad y el cultivo de la ciencia, de quien sentía como expresa Luis Alberto Sánchez “adoración por la ciencia como si se tratara de una nueva religión”. (15) Por eso afirmará que…”Si hay algún producto humano que se eleva sobre todas, esta es la ciencia”.  Bajo esta influencia expresó “que primero hubo guerras entre religiones y sectas; enseguida batallas entre religiones y metafísicas; y hoy se plantea un dilema: Religión o Ciencia”. (16)

Su publica adhesión a la ciencia lo expresó en su discurso del Teatro Politeama en 1888 cuando manifestó “acudamos a la ciencia, esa redentora que nos enseña a suavizar la tiranía de la naturaleza… hablo de la ciencia robustecida con la sangre del siglo, de la ciencia con ideas de radio gigantesco, de la ciencia que trasciende a la juventud y sabe a miel de panales griegos, de la ciencia positiva que en un siglo de aplicaciones industriales, produjo más  bienes a la humanidad que milenios enteros de Teología y Metafísica”. (17)

Para González Prada hay una intima relación entre Ciencia y verdad. En casi toda su obra, sus expresiones positivas, lo son para asociarla a la verdad científica y contraponerla a la religión, así dirá “la esencia del espíritu científico, es la actividad, la infatigable labor para descubrir la verdad”…”la esencia del espíritu religioso es la pasividad; desde que el hombre de fe se cree poseedor de la verdad suprema Porqué aferrarse en investigar otras verdades. (18)

Su estancia en Europa (seis años) reforzó sus creencias en el positivismo sobre todo cuando acentuó sus conocimientos en torno al racionalismo y de ésta se derivó su adhesión al anarquismo, que propagó en múltiples escritos para la prensa de dicha ideología, como la Idea libre, Germinal, los Parias, la Protesta entre los principales.

Jefrey Klayber, manifiesta que González Prada aceptaba la visión general del positivismo, según la cual la religión representa una etapa de inmadurez en el desarrollo de la humanidad. El hombre plenamente maduro que estaba destinado a liberarse de las garras de la religión y la metafísica es el hombre iluminado por la ciencia y la razón (19).

Con el instrumento de la ciencia y la agudeza de su pensamiento social, González Prada se convirtió en un formidable agitador ideológico desde la óptica anarquista, filosofía que adoptó como se ha expresado con vehemencia, pues con ella en la medida que escudriñaba la realidad del país, encontraba las causas que explicaban su postración.

Eugenio Chang, corrobora la influencia del positivismo en la concepción ideológica de González Prada al manifestar que el “positivismo influyó en su ideología. Muchos de sus escritos sobre todo “catolicismo y Ciencia” están impregnados de positivismo”. (20)

La verdad que a juicio de González Prada nace con la ciencia positiva, tuvo sin embargo sus detractores como lo expresa Antenor Orrego…” Al pensamiento vivo y deflagrarte del maestro se opuso un pensamiento escolástico, yerto y tullido, que no encontró regazo tibio en las almas” (21) Aun así, su mensaje gestó la adhesión de jóvenes intelectuales, políticos progresistas, artesanos y primeros grupos de proletarios de le época y sobre todo de los provincianos que encontraban en él, al destructor del muro que ocultaba la verdad.

A diferencia del positivismo que adoptaron tanto en la cátedra como en sus obras destacados peruanos como Víctor Andrés Belaúnde, Javier Prado, Riva Agüero y García Calderón, señalados como conservadores por José Carlos Mariátegui, el de Gonzáles Prada afirma el amauta fue en su enseñanza un positivismo revolucionario.

“Los ideólogos del civilismo, en perfecto acuerdo con sus sentimientos de clase, nos sometieron a la autoridad de Taine; el ideólogo del radicalismo se reclamó siempre de pensamiento superior y distinto del que, concomitante y consustancial en Francia con un movimiento de reacción política, sirvió aquí a la apología de las oligarquías ilustradas”. (22)

Con el positivismo primero y el anarquismo después González Prada inició la verdadera reconstrucción moral e intelectual del Perú. La sociedad peruana después de la derrota con Chile, fue analizada y explicada desde su pasado a fin de avizorar su porvenir, así pudo identificar las causas morales y materiales de la catástrofe, pero también a reconocer a ilustres peruanos que salvaron el honor nacional, como a Miguel Grau, a quien dedicó elogiosa su folleto “A los defensores de la Patria”.

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