Luis Pardo

Ven acá mi compañera, ven acá dulce andarita. Tu sola, sola, solita, que me traes a la quimera. Aquella mi edad primera, en el campo deslizada, junto a mi madre amada y de mi padre querido, era semejante al nido, que hace el ave en la enrramada. Por eso es que quiero al niño, amo y respeto al anciano, al indio que hoy es mi hermano, le doy todo mi cariño. Yo tengo el alma de armino, cuando veo que se explota, toda mi cólera brota, y de sorpresa me indigno; cual una araña maligna, que hoy aplasta con mi bota.

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