Los medios, eslabón débil de la comunicación política

Dominique Wolton sostiene que el predominio de la opinión respecto de que la comunicación ha subsumido a la política es falso, porque si bien la política se ha nutrido con las tecnologías de la comunicación, cada una tiene una lógica distinta y que mantienen cierta autonomía una respecto de la otra.

También afirma que el tradicional dúo entre política y medios se ha convertido en tres elementos: Política, medios y sondeos de opinión, esta tríada que aparentemente se complementan, se contrapesan, por lo que, cada una expresa un complemento de los otros. Asimismo, sostiene que, este contrapeso resalta la lógica del conflicto, más que la lógica de la colaboración que está en la necesidad de construir una democracia de masas.

El autor sostiene que justamente la lógica del conflicto entre política, medios y sondeos, permite el funcionamiento de la comunicación política actual y que, además, juega un papel vital en la democracia contemporánea.

Sobre este argumento básico, sostiene que, frente a la apariencia del triunfo de la comunicación sobre la política, lo que realmente ha sucedido es que, que la comunicación a permitido a la política desarrollar a democracia masiva. Bajo tal premisa, sostiene que acarreó tres consecuencias:

  1. Que, en la democracia masiva, los sondeos y los medios resultan inseparables para asegurar la comunicación entre los políticos y electorado. Este es así, según el autor, porque los sondeos permiten expresar en alguna manera a la opinión pública, cualidad que antes de su existencia era imposible reconocerla como una fuerza orientadora de las decisiones políticas. En otro sentido, los medios son capaces de entrelazar tanto los discursos políticos hacia la sociedad y por el otro, la opinión pública puede expresar sus intereses a través y por los medios.
  2. Los medios y los sondeos hacen referencia a dos lógicas distintas. Por un lado, los medios se refieren a la información; mientras que los sondeos se circunscriben a la comunicación, por lo que se expresan dos legitimidades distintas. En este aspecto, ambos, medios y sondeos bajo diferentes consideraciones quieren expresar un punto de vista generalizador de lo que antes se entendía por voluntad general. Su ventaja, la temporalidad e inmediatez, en contraposición a la ausencia de temporalidad en la concepción de la representación política tradicional. Allí la falla grave de este último, pues al ser una categoría a la que no se le atribuyó la variable tiempo, y a la ausencia de realimentar regularmente su contenido representativo, se fue diluyendo frente a los medios y los sondeos, que expresan de manera imperfecta y representativa no política. las preferencias sociales de manera más regular, por un lado, y por otro, de manera temática por el otro.
  3. El estatuto de la opinión pública, según el autor, varía entre el entendimiento que tienen los medios y los institutos de sondeo. Por un lado, los políticos pueden aprovechar la autonomía de los medios, en cuanto puede atenuar la presión de la opinión pública; y por otro lado, propiciando apoyos y presione, según el caso, de una base de electores mayores a la de electores adherentes a un político en particular.

En contra de lo comúnmente aceptado, el autor sostiene que, la equidistancia de los medios con los políticos y la opinión pública, le proporciona al medio una debilidad intrínseca, pues no existe una relación permanente de apoyo entre opinión pública y medios o opinión pública y políticos. En ambos casos, los medios al cumplir un rol de intermediador facilitan la comunicación y la interacción. Pero, por otro lado, ya no se necesita de estos para que la opinión pública exprese sus intereses, ese papel lo asume cada vez en mayor medida los sondeos de opinión pública.

El autor sostiene que ese desenganche, puede favorecer el acercamiento de la opinión pública con los políticos, en tanto, los medios exageran su posición de denuncia frente a los actos de los políticos, que la opinión pública interpreta como un exceso de inmiscuirse al creerse portadores de la representación social que no tienen y que se le atribuye, según el autor a los sondeos de opinión.

Finalmente, afirma que los sondeos en tanto se desarrollan sobre aspectos comunes a una comunidad tienen sentido en el campo político y expresa preferencias en un momento determinado. En cambio, si el sondeo se utiliza para cualquier cuestión, entonces pierde ese atributo.

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