Los medios de comunicación como fuente de información política

En este acápite se describen los resultados obtenidos por la investi­gación de campo, con ese propósito se utilizaron una serie de técnicas e índices que miden la exposición a los medios de comunicación, la intensi­dad de la exposición, la principal fuente de información, entre otros as­pectos relacionados todos con la manera en que los limeños se informan sobre la política.

Consideremos los siguientes datos estadísticos sobre los medios de comunicación masivos. El 60,8 por ciento de las viviendas particulares en nuestro país tienen un aparato de televisión, predomina todavía el blanco y negro sobre el de color por una diferencia de 17,0 por ciento. En Lima Metropolitana la cobertura es muy superior que el promedio nacional, el 57,2 por ciento de los hogares tiene televisión en blanco y negro y el 43,9 por ciento tiene televisión a color.[1]

Por cada 1,000 habitantes existen 99 receptores de televisión, entre los países de América del sur, el primer lugar lo ocupa Argentina seguido del Brasil con más de 200 receptores de televisión por 1,000 habitantes, en los últimos lugares se encuentran Perú, Ecuador, Paraguay y Guyana, en todos los casos con menos de 100 receptores por cada 1,000 habitan­tes.[2]

La radio tiene una cobertura que alcanza a escala nacional el 71,3 por ciento de las viviendas, mientras que en Lima Metropolitana llega al 83,7 por ciento; por cada 1,000 habitantes existen aproximadamente 255 receptores de radio en amplitud modulada y en frecuencia modulada. Ar­gentina y Bolivia nos superan largamente en cantidad, los dos países tie­nen en promedio 671 receptores por cada 1,000 habitantes, mientras que el Perú sólo supera a Colombia y Paraguay en América del Sur. [3]

Índice de exposición a medios

El índice de exposición a medios tiene la particularidad de clasificar a las personas de acuerdo al número de medios masivos que el entrevis­tado declaró haber atendido para el seguimiento de los asuntos públicos. Los puntos extremos son ninguno y muy alto, entre estos se ubican pun­tos intermedios como bajo, medio y alto.

Debemos recalcar que éste índice mide la exposición a los medios en cuanto proporcionan información política y no todos los contenidos in­formativos como la diversión o el entretenimiento, aunque sí se busca en la investigación y mediante otro instrumento, indagar en alguna medida la descripción del acontecer político mediante vías no noticiosas como el pre­sentar en los programas cómicos parodias de personajes e instituciones públicas. Ha sido considerada en la evaluación la radio, la televisión co­mercial, la televisión por cable, las revistas y los diarios.

Los resultados que obtuvimos nos indican que predominan en los encuestados una exposición baja y media, pues ambos indicadores con­centran el 82,4 por ciento, quiere decir entonces, que lo regular en la ma­yoría de los casos, es recurrir a una fuente informativa para enterarse so­bre las cuestiones políticas.

Desagregamos esos datos para encontrar algunas diferencias en cuanto a las variables como el sexo, el grado de instrucción, la ocupación y la edad. Cabe destacar de modo general que lo sintomático es que pre­domine el indicador bajo y medio de exposición, en tal sentido, se descri­birá algunas diferencias puntuales en cuanto a las variables involucradas en tanto sea significativo para comprende la composición de éste índice.

Considerando lo anteriormente expuesto, analizamos la variable sexo en función al índice de exposición. La principal diferencia es que los hombres y mujeres que tienen muy alta exposición se diferencian en 3,2 por ciento, favoreciendo a los primeros, en tal sentido, en ese segmento, los hombres tienen más fuentes informativas y por ende se exponen más. Otra diferencia importante, es que, para el nivel alto, es decir, la exposi­ción hasta tres fuentes informativas, encontramos que las mujeres alcan­zan mayores niveles de exposición que los hombres, en el primer caso llega al 13,1 por ciento y en el segundo al 10 por ciento.

En tanto que, la relación entre exposición a medios y el grado de instrucción, los hallazgos son importantes pues es creencia general que si es mayor el grado de instrucción mayor sería también el interés para bus­car información de orden político, sin embargo, los resultados nos de­muestran todo lo contrario, pues los universitarios de Lima Metropolitana tienen una exposición baja, incluso similar a los de instrucción secundaria. En ambos casos, llegan al orden del 60 por ciento. Quienes declaran tener una formación técnica ésta tasa baja al 53,6 por ciento. Para el nivel de instrucción primaria y los analfabetos, encontramos que ninguno alcanza el nivel de exposición muy alto y en el caso de los últimos la exposición baja llega al 80 por ciento.

En la edad de nuestros entrevistados y su relación con el índice en análisis encontramos nuevamente hechos que llaman a la reflexión. En el grupo de edades que va desde los 40 a 70 años, la exposición muy alta llega al 9,3 por ciento, diferenciándose en más de 5 puntos porcentuales de los otros grupos de edades. La juventud que es la mayoría en nuestro país y en la población que evaluamos, tiene casi el mismo comportamiento cuando se refiere a la exposición a medios, entonces es pertinente esta­blecer si existe alguna diferencia substancial en cuanto al medio de predi­lección para conocer sobre la política. Mientras que en los rangos de edad de 18 a 24 y 25 a 39 años predomina la televisión comercial, en el rango de 40 a 70 años, predominan los diarios, la televisión comercial, las radio emisoras y las revistas.

Finalmente, en función a la ocupación de nuestros entrevistados, constatamos que quienes se declaran patronos o empleadores alcanzan un nivel de exposición muy alto, ya que el 25 por ciento asume que se in­forma a través de cuatro a cinco medios.

Otro aspecto importante en cuanto a la ocupación, es que quienes se declaran estudiantes tienen una exposición baja en promedio del 60,0 por ciento, indicar que en su mayor proporción son estudiantes de nivel universitario y técnico, a pesar de encontrarse estudiando en el momento de la encuesta no precisamente estaban interesados en exponerse a la información de contenido político a través de los medios masivos.

Analizando los primeros resultados, podemos mencionar que acce­der a la información política a través de sólo un medio de comunicación, muestra su importancia —en general y de la televisión en particular— como generadores y receptores de las demandas sociales y del papel que cumplen dentro del sistema político en general, llegando incluso a despla­zar en algunos casos las funciones que deben cumplir tanto los grupos de presión y las organizaciones políticas en cuanto filtran y canalizan la in­formación que circula dentro del sistema social en general y del sistema político en particular en forma de demandas.

La dependencia de una sola fuente informativa provoca en los ciu­dadanos una visión muy parcial y limitada de la situación política del país que puede ser explicada inicialmente en dos sentidos. Podría ser resultado de un desinterés manifiesto y difuso por las cuestiones públicas, en con­traposición a otras prioridades no necesariamente cognoscitivas, sino de especialización en otras actividades laborales que proveen los recursos económicos para sustentar la existencia, como se explicó en el capítulo anterior cuando nos ocupamos sobre los costos que ocasiona mantenerse informado especialmente sobre los asuntos públicos.

Podemos presumir con estos resultados que la instrucción mejora el interés por mantenerse informado sobre los asuntos políticos, en un nivel tal que sólo sirve como información referencial y no como un componente agregado al conocimiento que se va adquiriendo; el paso de ninguna ins­trucción a la primaria, nos muestra cambios en la composición del índice de exposición. Pero a partir de allí, el incremento de la educación no pare­cería ser un factor que propicie necesariamente la búsqueda de informa­ción en la materia, ya que sólo en porcentajes menores al 10,0 por ciento en los grupos con más años de estudios, se exponen a más medios de comunicación. La argumentación en el sentido de considerar que por ser un país en desarrollo y con altas tasas de analfabetismo, propiciarían un desinterés sobre las cuestiones políticas, puede ser abiertamente dese­chada del análisis general de la información y la política por dos aspectos adicionales.

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