Los dos rostros de la democracia

La revolución democrática del último decenio ha inducido a muchas naciones a decidir si desean un sistema de gobierno presidencial o parlamentario. Elegido en forma directa por el pueblo, el presidente encabeza una rama ejecutiva separada de la legislatura, mientras que el primer ministro es el primero entre iguales, en su calida de miembro del partido mayoritario del parlamento, elegido para formar un gobierno. La presidencia de los EUA se caracteriza por su estabilidad -el mandato directo del electorado, con transiciones apacibles entre las sucesivas administraciones- pero el politólogo Juan J. Linz, señale en este artículo el carácter único del estilo de la política estadounidense y defiende el gobierno parlamentario. Afirma que los nacientes sistemas presidenciales pueden resultar entorpecidos por la doble legitimidad del presidente y la legislatura, y agrega que el período fijo de gobierno reduce la flexibilidad en caso de que se requieran cambios. Aparte, los regímenes parlamentarios pueden adaptarse fácilmente a los sucesos por medio de la formación de nuevos gobiernos, compartiendo a menudo la responsabilidad en coaliciones con partidos de la oposición, u depositan el poder en el primer ministro y no en la estatura personal de un individuo.
Editorial: Revista Facetas
Tipo de documento: Artículo

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