Los canales de comunicación en el sistema político

En este acápite nos ocuparemos, de las vías por las cuales la infor­mación fluye en el sistema político y de los accesos que tienen los ciuda­danos y las élites para su intercambio, de sus características, importancia y su encadenamiento con las estructuras de información de un sistema político.

Dijimos que las estructuras de comunicación son: 1) contactos in­formales cara a cara; 2) estructuras sociales tradicionales, como la fami­lia, los grupos de trabajo o religiosos; 3) estructuras gubernamentales como los poderes del Estado y la burocracia; 4) estructuras de insumo o demandas políticas, las que son formuladas por las organizaciones políti­cas y los grupos de presión; 5) los medios de comunicación.

De acuerdo con la posición que se ocupe en el proceso de informa­ción política, se usa un canal o vía de comunicación, que se define como: “el medio utilizado para transmitir un mensaje, el camino o instrumento por donde éste viaja entre el comunicador (fuente) y el comunicado (re­ceptor). Presenta las siguientes características: a) es un tipo de unidad materia—energía llamado medio; b) transporta algunas unidades estruc­turadas de materia—energía que reciben el nombre de información; c) es un mecanismo acoplador o vínculo entre las unidades que participan en la comunicación“. [1]

El sistema político cumple el proceso de conversión o transforma­ción de las demandas, en el cual se articulan, agregan y combinan intere­ses. Para ello se realizan tres sub—funciones: 1) filtrado; 2) regulación; y 3) reducción.

Pasemos brevemente a describir estas funciones, en el entendido que es a través de los canales formales e informales de comunicación que se transmiten las demandas y las respuestas, se ejerce influencia en las estructuras formales e informales de poder para obtener el producto social que es la decisión expresada en ejecución de las asignaciones perentorias.

Consideremos que las demandas que puedan efectuar los indivi­duos, pueden multiplicarse en tal magnitud, que para su ordenación, cla­sificación y tratamiento harían imposible cualquier forma de respuesta. Por ello, los ciudadanos se organizan en grupos que en alguna medida puedan manifestar esas demandas, como bien afirma Lapierre: “Si bien todo ciu­dadano tiene el derecho de formular demandas políticas, no todos los ciu­dadanos tienen el poder de forzar la entrada del sistema y desencadenar un proceso de decisión”. [2]

La ventaja es que existe una conjunción de intereses e ideas comu­nes y para plasmarse se necesita de la intervención pública. A escala so­cial se producen los tres procesos, y es cuando ya han sido transformados, que pueden pretender ingresar al sistema político en forma de demandas. Es decir, al sistema político ingresan demandas que ya han sufrido el pro­ceso de transformación descrito de tres etapas.

Al sistema político no puede ingresar todas las demandas procesa­das en un mismo momento, porque puede propiciar la degeneración del sistema general, ante la imposibilidad de procesarlas, por ello que a su interior se sucede un nuevo proceso de selección, similar al descrito al ni­vel social, aunque en el ámbito político, tiene un significado distinto, por­que implica la posibilidad de ser resueltas o no en un tiempo determinado.

Se seleccionan aquellas demandas que son posibles de atender y en ese sentido se les da una prioridad, ya que todas las demandas seleccio­nadas, necesariamente, no tienen porqué tener la misma urgencia de ser atendidas. Las demandas que han ingresado al sistema y están siendo objeto de selección y prioridad no tienen para los grupos o instituciones vinculadas al tema la misma perspectiva y regularmente, exigen y creen que sus demandas son las más urgentes de ser resueltas.

La influencia política y la comunicación entra en el esquema, ya que iniciado el proceso, los grupos, el gobierno, la oposición y los medios de comunicación interactuarán en distintos sentidos, para que cada uno de ellos logre sus objetivos, en ese sentido se necesita de un aliado de suma importancia que es la opinión pública.

Los canales formales de comunicación

Son las vías o líneas del sistema de información que son empleadas por las estructuras comunicativas como los medios de comunicación, las organizaciones gubernamentales, privadas y políticas. Se denominan for­males y verificables ya que la fuente es visible, por lo que puede cono­cerse con certeza quien o quienes emiten tal o cual mensaje, es decir, se puede saber quien proporciona la información y en que sentido. Puede entenderse como: “Un canal formal de comunicación tiene como caracte­rística distintiva la de ser autorizado: sirve como patrón para comparar los relatos atribuidos a todas las demás fuentes”. [3]

Los grupos de presión como canales formales de comunicación

Consideremos primero a los grupos de presión. Podemos definirlos, como cualquier tipo de organización que, sin el propósito de alcanzar el gobierno, influye sobre él para la defensa de sus intereses. Entre los tipos de organización tenemos, a los gremios empresariales y profesionales; los sindicatos, empresas, confesiones religiosas, entre otros. Algunos autores incluyen a las Fuerzas Armadas y algunas entidades públicas.

El objeto básico es la defensa de sus intereses, estos pueden ser materiales (económicos, contratos, concesiones, etc.) y subjetivos (idea­les,[4] valores, principios, creencias). Tienen básicamente tres ejes de in­fluencia: el gobierno, la opinión pública y los demás grupos de presión.

Los grupos de presión, buscan del gobierno el apoyo, la inhibición o la obstrucción a otros grupos de presión, según sea, para la obtención de sus objetivos. En este caso la relación es grupos de presión®gobierno, lo que se busca es una acción gubernamental sobre un hecho. Ello se mani­fiesta en políticas públicas, normas legales, la supresión de regulaciones, controles estatales o la promoción de la actividad. Las acciones son cu­biertas e encubiertas, y aunque en nuestro país no está normado su fun­cionamiento, [5] estos grupos actúan en todos los ámbitos de gobierno.[6]

Paralelamente y para reforzar dicha influencia o presión, se recurre a los medios de comunicación, para difundir el problema en discusión y además, conseguir reforzar su presión ante el gobierno si se ha conse­guido el apoyo público. En este caso la relación es grupos de pre­sión→medio de comunicación→Opinión pública = mayor presión sobre el gobierno.

De la opinión pública, además del respaldo en situaciones específi­cas de presión ante los organismos gubernamentales, buscan crearse una imagen, una identidad, que es un valor preciado para cualquier organiza­ción que busque expandir su actividad, se construye con el tiempo y cuesta mucho dinero. Los grupos de presión deben ganar un prestigio porque ello da poder. Poder para enfrentar una lucha de poder, en donde el árbitro dirimente es la opinión pública, quien logra posicionar una imagen positiva, tendrá un factor adicional de influencia política, que le servirá como una carta de importancia vital para el logro de sus objetivos.

Las organizaciones políticas como canales formales de comunicación

En el caso de las organizaciones políticas, la situación cambia, en tanto estos tienen funciones específicas en un sistema político. Un partido político se distingue de un grupo de presión, en tanto que el primero se organiza para presentar candidatos a cargos públicos y ganar las eleccio­nes. Podemos definir a las organizaciones políticas sobre la base de cuatro claves conceptuales distintivas, que los diferencia de cualquier otra enti­dad política.

a) Las ideas o ideologías: son un componente importante en la defi­nición de los partidos políticos, ya que ellas son las que permiten vincular a las personas, para que organizados logren hacer realidad sus ideales y objetivos, es decir, plasmarlos en la sociedad. Ahora bien, las ideas o ideologías por si mismas pueden ser consideradas como condición necesa­ria, más no suficiente para definirlos. Y esto es así, porque también otras fuerzas políticas pueden vincularse para hacer realidad sus ideales e ideas.

b) La organización es otro componente que caracteriza a los partidos polí­ticos, permite establecer orden, jerarquía, funciones y especialización, sirve como soporte de movilización de personas que vinculadas entre sí, buscan organizarse con el propósito deliberado de racionalizar funciones y establecer alguna forma de jerarquía. Si bien la organización es una ca­racterística que distingue a los partidos políticos, no los define suficiente­mente, es decir, también es una condición necesaria, más no suficiente.

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