La tarea de conciliar y la función que desempeña el abogado

La ley y el reglamento de conciliación, han sido promulgados en noviembre de 1997 y enero de 1998 respectivamente y tenemos la confianza, que su obligatoriedad entrará en vigencia, en enero del 2001, como vía previa para accionar ante el Poder Judicial. En la idea, de pronto, de tener otra alternativa de acceder a la justicia, a la resolución de conflictos, a poner término a algunas diferencias que por su naturaleza, no son necesarias que transite por todo la agitación que significa ahora y siempre, empezar a litigar y poner en movimiento los órganos jurisdiccionales; asimismo dar cumplimiento a un sueño de muchos abogados y litigantes de componer las diferencias sin necesidad de iniciar un proceso, sin desmerecer la función noble que tiene esta institución, cuando se realiza en beneficio del Estado y la sociedad.

Quisiéramos, de alguna manera aclarar la inquietud que produce en el profesional Abogado, la tarea de conciliar extrajudicialmente, desde una confusión, cuando pensamos que se nos está quitando oportunidades, hasta creer que los conciliadores sólo deben ser de la profesión de abogado o que en todo caso deben tener una profesión, y no como lo señala la ley, y el reglamento de conciliación, que pueden ser conciliadores los ciudadanos que cumplan con los requisitos estipulados en la ley y el reglamento, sin contemplar el requisito de que tengan una profesión determinada, pero si que lleven y aprueben el curso de conciliación y consecuentemente obtengan la acreditación del Ministerio de Justicia como tales; lo que significa tener no solo un grado de cultura sino la disposición natural para componer problemas y conflictos, con la creatividad y sentido común, con la que nacen algunas personas, y que deben poner al servicio de la comunidad.

En el deseo de ayudar a comprender a los abogados y a las personas que, habiendo escuchado sobre la conciliación, aún no han percibido cual será la función de los Centros de Conciliación, Centros de Formación de Conciliadores y de los Conciliadores que después de un ciclo de preparación adquieren dicho título; les diremos que esta alternativa de solución de conflictos amplía el campo de acción del abogado y le da una función más, a las ya numerosas que tienen dentro de la sociedad. Ponemos a su alcance el significado de los términos que se utiliza con frecuencia cuando hablamos de este tema.

Centros de Formación de Conciliadores. –

Conciliadores. – Personas acreditas ante el Ministerio de Justicia como tales, después de haber llevado un curso de capacitación y haber aprobado el examen, obteniendo una Resolución de Conciliadores otorgado por el Ministerio de Justicia.

La conciliación, es el acto jurídico por medio del cual las partes buscan solucionar su conflicto de intereses con la ayuda de un tercero llamado conciliador. Se funda en la autonomía de la voluntad. ( Reglamento de la Ley de Conciliación, Art.3º).

La conciliación extrajudicial, es una institución que se constituye como un mecanismo alternativo de solución de conflictos, por el cual las partes acuden ante un Centro de Conciliación o al Juzgado de Paz Letrado a fin que se le asista en la búsqueda de una solución consensual al conflicto. (Ley de Conciliación, Art.5º).

Centros de Conciliación, Los centros de conciliación son entidades que tienen por objeto ejercer función conciliadora. Pueden constituir centros de conciliación las personas jurídicas de derecho público o privado sin fines de lucro, que tengan entre sus finalidades el ejercicio de la función conciliadora.

En caso que los servicios del centro de conciliación sean onerosos, la retribución será pagada por quien solicita la conciliación, salvo pacto en contrario que deberá constar en el acta. (Ley de Conciliación, Art.24).

Acta, es el documento que expresa la manifestación de voluntad de las partes en la conciliación extrajudicial. Su validez está condicionada a la observancia de las formalidades establecidas en la ley, bajo sanción de nulidad.

Ya definidos algunos conceptos importantes, trataremos sobre los roles, que pueden tener los profesionales abogados en esta nueva institución de la conciliación:

  • Pueden ser conciliadores en un centro de conciliación del Estado o Centro Privado.
  • Pueden ser asesores de una de las partes que acude a un centro de conciliación.
  • Pueden ser abogados de un centro de conciliación, y por tanto van a ser los profesionales que den legalidad a las actas que se suscriban.
  • Pueden ser abogados de la parte que quiere hacer cumplir el acta de compromiso suscrita en un centro de conciliación.
  • Puede formar su centro de conciliación, desempeñando la función que más le agrade, es decir la de conciliador o la de abogado dentro de su Centro.
  • Pueden tener un centro de formación de conciliadores, teniendo la respectiva autorización del Ministerio de Justicia.
  • Podrán ser docentes enseñando el curso de conciliación en las diferentes facultades de derecho y ciencias políticas de las Universidades a nivel nacional.

Estas actividades que podrán desempeñar los profesionales abogados las explicamos con algún detalle, para que puedan descubrirse y ubicarse en la que mejor se adapte a su personalidad u ocupación en las que les gustarían participar.

Como conciliador en un centro de conciliación, puede serlo de un centro privado o será remunerado por el Estado como es en el caso de los conciliadores que trabajan en el Ministerio de Justicia.

Como asesor de las partes que acuden a un centro de conciliación, serán estas quienes le paguen al abogado, para que los orienten sobre los puntos a los que pueden llegar a un acuerdo. Siendo la conciliación un acto voluntario de las partes, la obligatoriedad, cuando esta se ponga en vigencia, solo es para acudir al centro, más no para ponerse de acuerdo en todos los puntos. El profesional abogado podrá explicarle a la parte intervinientes, si en el poder judicial podrá tener mayor éxito su demanda, o si le conviene conciliar.

Todo centro de conciliación sea este privado o del Estado, debe tener un abogado del Centro de Conciliación, que va a ser el encargado de darle legalidad a las actas que se suscriban, siendo este requisito obligatorio para el funcionamiento de un centro de conciliación.

Una vez suscrita el Acta de Conciliación, esta tiene la fuerza de sentencia, por lo cual, si una de las partes la incumple, la parte interesada en hacerla cumplir puede acudir al Poder Judicial y lógicamente con el patrocinio de un profesional abogado litigante para ejecutar dicha acta, que tiene mérito ejecutivo.

Igualmente, el profesional abogado puede formar su Centro de Conciliación de conformidad con la ley y reglamento de Conciliación, y ser el empresario y a la vez el abogado o conciliador según su elección, contratando a los otros profesionales necesarios para el funcionamiento del Centro.

Asimismo, puede el profesional abogado, como cualquier otro ciudadano formar un Centro de Formación de Conciliadores, que se encargará de formar al conciliador. Por tanto, será un empresario, que tomará el servicio de los docentes encargados de dictar los cursos necesarios para la formación de los nuevos conciliadores.

Como docente universitario: en las diferentes universidades del Perú en las facultades de derecho y ciencias políticas se está implementando el dictado como curso el de la conciliación, debido a que los alumnos deberán conocer esta nueva institución para ponerla en práctica como vía previa al poder judicial.

Como se puede apreciar, la función del abogado no se reduce, ni se le quita absolutamente nada, más bien se ve enriquecida, al ser apoyada por otros profesionales y por personas capacitadas como conciliadoras y que teniendo el mismo objetivo, llegarán a la solución de conflictos, con nuevas alternativas e ideas que conducirán a que la sociedad se encuentre en capacidad de hallar soluciones a sus demandas, antes de llegar al poder judicial, propiciando la cultura de paz que es el principal fundamento de la creación de esta ley.

La conciliación tiene principios que la rigen que se encuentran estipulados en la ley de la materia y en el Código Procesal Civil – Título Preliminar-, estos son: equidad, neutralidad, imparcialidad, buena fe, confidencialidad, empoderamiento, voluntariedad, celeridad y economía.

Equidad, acuerdo justo y equitativo.

Neutralidad. – No existencia de vínculo entre el conciliador y una de las partes que solicita sus servicios.

Imparcialidad. – Es un estado mental que exige que el conciliador, durante el desarrollo de su gestión, mantenga una postura libre de prejuicios o favoritismos a través de acciones o palabras.

Buena fe. – Obligación de las partes, asesores y todos los que participen, a conducirse de tal forma que no se utilice este mecanismo como un instrumento de beneficio personal. La buena fe incluye la veracidad.

Confidencialidad. – La información revelada antes y durante la audiencia de conciliación es confidencial y no podrá ser divulgada ni por las partes ni por el conciliador. Solo se podrá romper esta confidencialidad si existe indicios de que se ha cometido un delito.

Empoderamiento. – El conciliador debe intervenir creando las condiciones para que las partes en conflicto sientan que participan en iguales términos en la discusión, evitando que la desigualdad entre las personas por diversas razones perjudique la equidad o equilibrio procesales.

Voluntariedad. -o Consensualidad implica que los conciliadores reconozcan en todo momento que las partes son las únicas que tienen la potestad de tomar una decisión final en favor de alguna alternativa de solución.

Celeridad y economía. – En la práctica está demostrado que una conciliación se hace en menos tiempo y en la actualidad en forma gratuita en los Centros de Conciliación del Ministerio de Justicia.

Es bueno poder diferenciar a la conciliación de los otros institutos que tienen como finalidad componer diferencias extrajudicialmente y que son medios apropiados para la resolución de conflictos, a través de los cuales el tercero identifique cual es el procedimiento o medio más idóneo a las características que posee el conflicto en particular; pudiendo su solución ser canalizada a través de una conciliación, mediación, arbitraje o negociación.

Negociación: forma de interrelación o medio de solución de conflictos entre partes con el fin de llegar a un acuerdo o solución de un conflicto.

Mediación: medio de solución de conflictos por el cual las partes llegan a un acuerdo consensual con la ayuda de un tercero.

Conciliación: medio de solución consensual similar a la mediación, aunque el rol del tercero es mas activo en tanto que puede proponer soluciones. Sin embargo, las propuestas del tercero no son vinculantes.

Arbitraje: mecanismo de adjudicación por el cual las partes acuerdan que un tercero particular resuelva basándose en los méritos de los argumentos de las partes.

Intencionalmente no hemos tocado la conciliación en el proceso judicial, porque la idea ha sido conocer la conciliación extra judicial en toda su amplitud, como vía previa, es decir antes de iniciar un proceso, y la forma como el conciliador debe conocer las motivaciones, temores, deseos de las partes que tienen un conflicto. A nivel institucionalizado el conciliador es una persona especializada en técnicas de conciliación y resolución de conflictos, debiendo encontrar los intereses reales que motivan a las partes a entercarse en sus posiciones.

Sin embargo, también la conciliación la conocemos como parte del proceso, y en el cual el Juez tiene la potestad de proponerles a las partes una forma de solución para dar fin al proceso, alternativa esta que las partes pueden aceptar y de no aceptarla continuar con el juicio.

La Conciliación y el proceso judicial se diferencian por el nivel de solución, el criterio de solución a emplearse, la atmósfera particular de cada mecanismo, la orientación hacia el conflicto y el tipo de control del tercero.

El proceso judicial se basa en dar solución a las pretensiones o exigencias planteadas en la demanda, contestación de la demanda y la reconvención, es decir en el petitorio.

La conciliación apunta a resolver los problemas presentes y no presentes en estos documentos con el fin de explorar posibles soluciones que satisfagan los intereses y necesidades de las partes.

Con lo manifestado en este artículo sobre la conciliación, esperamos despertar el interés de los que lo lean, en conocer mejor esta institución de la conciliación y sus alcances, así como haber despejado alguna inquietud que tuvieran los colegas abogados que desean desempeñarse como conciliadores, con lo cual las expectativas que nos motivaron a hacerlo estarán satisfechas.
Tipo de documento: Artículo
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