Keiko y Ollanta: Propuestas y acuerdos

Luego de conocido que Keiko Fujimori y Ollanta Humala pasan a la segunda vuelta, la discusión electoral se ha concentrado en las propuestas de gobierno. Como es conocido, las propuestas del candidato de gana Perú han sido discutidas y cuestionadas tanto por técnicos como por políticos opositores a dicha candidatura. Por otro lado, las propuestas de Keiko Fujimori, menos conocidas y por ende menos discutidas han pasado desapercibidas puesto que su “idea” general es “mantener” el manejo económico tal y como está.

Evidentemente el escenario de la primera vuelta respecto de las propuestas de gobierno de ambas candidaturas es diametralmente distinto a lo que se puede ofrecer y conseguir en el caso de ganar las elecciones. Los medios, los técnicos y los voceros de los candidatos se enfrascan en resaltar o cuestionar los planes propuestos, los números que los sustentan y la efectividad de las medidas.

No hay mayoría

El resultado de la primera vuelta pone en evidencia que quien gane las elecciones presidenciales no tendrá mayoría en el Congreso al igual que Toledo y García. En ese nuevo escenario, las propuestas electorales tal como están planteadas no podrán ser alcanzadas si principalmente no se cumple con una condición: Quien gane la elección presidencial deberá lograr los acuerdos políticos necesarios para conformar una bancada parlamentaria que le de mayoría de votos, tanto para aprobar las leyes, modificar la Constitución y las leyes orgánicas que requieren votación calificada.

No se ven acuerdos a la vista

Esa condición no se está cumpliendo, por ello cabe preguntarse: ¿Cómo se ofrecen programas, pensiones y políticas públicas si los candidatos presidenciales saben que no tienen “la fuerza” para hacer esos cambios?

Los electores debemos tener claro que las medidas propuestas se quedarán en eso, si cada candidatura no logra articular una bancada mayoritaria en el Parlamento. No es cuestión de que los líderes de los partidos perdedores expresen públicamente o no su apoyo a alguno de los candidatos en competencia o que le pidan su voto a sus electores,  hay que ir más allá.

Con acuerdos hay que ceder

Lo primero, si hay acuerdo las partes tendrán que ceder y consolidar nuevas propuestas, las mismas que tendrán que ser planteadas al electorado. Esos acuerdos serían los nuevos compromisos con alta posibilidad de concretarse.

Segundo, si hay acuerdo este debe perdurar se gane o se pierda las elecciones. En el caso de perder convertirse en una oposición leal, es decir no buscar la caída del régimen sino convertirse en el fiscalizador de la gestión de gobierno, evitando la tentación de los excesos.

Tercero, los acuerdos previos, atenuarían los arreglos individuales, el canje de obra o prebendas por votos, el transfuguismo, entre otras prácticas de la política peruana, en suma propiciaría estabilidad política.

Estaba soñando

Bueno, ya desperté del sueño. Nada de eso ocurrirá, ambos candidatos se enfrascarán en una lucha mediática para resaltar sus debilidades, los medios tomarán posición por alguno de los candidatos, seguirán predicando imparcialidad y no harán periodismo, harán abierta propaganda por sus respectivos candidatos.

Los electores no exigiremos propuestas, estaremos atentos a los intercambios verbales, a la frase eficaz, nos dirán lo que queremos escuchar, aun sabiendo que lo que nos ofrecen no se hará realidad y sobre todo, volveremos a darnos cuenta que votamos sin comprender qué estamos haciendo, los indecisos volverán a decidir la elección y cinco años más tarde seguiremos exigiendo y nuestros políticos seguirán prometiendo.

Y en el Congreso, algunos congresistas —los menos— se preocuparán por lo más importante: A cuenta gente pueden contratar, cuanto recibirán de remuneración, qué oficina escoger y qué pedir al gobierno para orientar su voto en caso de ser requerido.

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