Hasta ayer

Comprenda que no pretendo ofenderla, tampoco le estoy haciendo un reproche, usted es dueña de su vida, de su cuerpo y de sus noches. Confieso, me enamoré como un niño, y siento que no estoy arrepentido, disfrute de tu experiencia, hasta calmar mi ansiedad.
Fui dueño de su alcoba y de su almohada, la tuve beso a beso, piel con piel. Y el sol me sorprendió por su ventana, cansado de delirio y de placer, hasta ayer, hasta ayer. Y perdona usted señora, pero cuando el alma llora, el silencio no es remedio, para calmar el sufrir, hasta ayer, hasta ayer, mi dulce dama elegante, supe que tienes otro amante, al que quizás con el tiempo, le hará lo mismo que a mí.
Fue enredándome en sus besos, hasta que me volvió preso y en su juego despiadado, me entregó con su pasión, luego vino la traición el cual si yo fuera un niño, me dijo que su cariño, lo brindaba a quien quisiera, eres una bandolera que jugó con mi querer, ya no creo más mentiras, ni en llanto de mujer. Yo te quería tanto mujer, yo te adoraba tanto mujer.

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