Estado, nación y soberanía a inicios del Siglo XXI

Estado

La evolución de tal concepto puede describirse en dos aspectos que, paralelamente a lo largo del período en análisis se han manifestado claramente. Primero la formación y paulatina consolidación de nuevos Estados en el África, producto de la descolonización europea en este continente; tal proceso hace que surjan nuevos Estados. Del otro lado en América Latina los Estados y sus sociedades buscan encontrar una identidad nacional; ambos sectores del mundo se ven influenciados por el conflicto ideológico-político surgido después de la Segunda Guerra Mundial, formando según los casos parte del área de influencia de los líderes del mundo bipolar, Estados Unidos o la Unión Soviética.

Simultáneamente en Europa principalmente y en los otros continentes en menor medida, se van haciendo realidad la conformación de los Macro-Estados, producto de los procesos de integración de varios Estados en unidades políticas de mayor envergadura; así surgen la Comunidad Económica Europea, que, en el transcurso de 40 años de creación, se ha constituido en una unidad política de primer orden. Esta integración pasó por el ámbito económico hasta completarla con el aspecto político, con la firma y ratificación del Tratado de Maastricht por parte de los Estados miembros.

Paralelamente en América, Asia y África se han formado bloques de Estados que buscan integrarse con el mismo éxito de Europa; la experiencia de estos procesos no ha tenido el éxito esperado, por lo que, es evidente el retraso con respecto al proceso europeo. Caso evidente es el proceso de integración andino, que no cumplió los objetivos establecidos por sus miembros.

Hoy, Asia está alcanzando cierto grado de cohesión con respecto al resto del mundo liderados por el Japón; África avanza lentamente en este camino; y América revitaliza sus procesos integracionistas; Estados Unidos, México y Canadá tienen formado un acuerdo de integración económica, el Comunidad Andina ha adquirido una nueva dinámica a pesar del momentáneo alejamiento del Venezuela; el Mercosur a pesar de sus problemas, avanza hacia la consolida­ción de un bloque importante dentro de América; Centro América y el Caribe también están por el camino de la integración.

El mundo se está configurando iniciando el siglo XXI en grandes bloques económico-políticos, que en las futuras décadas serán de primera importancia, desplazando a los Estados naciona­les como agentes importantes de la realidad internacional.

Nación

El concepto también a pasado por un período similar que el anterior. Así en algunos países del tercer mundo surgieron movimientos independentistas que buscaban construir sociedades y Estados con una identidad cultural propia; para ello se organizaron en grupos guerrilleros azuzando a sus poblaciones con consignas nacionalistas, pero que en el fondo ideológicamente hablando se expresaba la lucha entre las dos corrientes predomi­nantes en este siglo, me refiero al marxismo y el liberalismo. De otro lado, aún antes del fin de la Guerra Fría, y gracias al avance tecnológico en las comunicaciones la integración del mundo es casi total; el concepto de globalización indica claramente la tendencia a la integración en las comunicaciones y el intercambio comercial, pasando de tal manera el concepto de nación por un período de crisis, al estar el hombre integrado al mundo y no necesariamente a su tierra y su pasado, creando un hombre culturalmente internacional.

Sin embargo, a pesar de lo anterior, también se observa, un renacimiento en Europa de los naciona­lismos extremistas al estilo nazi, además de los conflictos étnicos-religiosos en Europa del Este, en que grandes masas humanas están enfrentadas por diferencias religiosas y étnico-culturales. Los primeros explicados por la emigración africana y latinoamericana a Europa en un período de crisis económica; y los segundos producto de las ancestrales diferencias existentes entre los pueblos europeos orientales, apaciguados por la influencia Soviética en Europa oriental hasta antes de la caída del régimen moscovita.

Finalmente, podemos afirmar que los procesos integracionistas, significan también integrar culturas, y que por lo tanto el concepto de nación que hoy manejamos, al iniciar el siglo va perdiendo contenido conceptual, al acercarse más el mundo; es preciso anotar también que paralelamente los nacionalismos ponen en peligro la paz internacional y que el mundo debe tomar las medidas pertinentes, para que la situación no degenere, y haga peligrar la seguridad mundial.

Soberanía

En su acepción originaria, intentaba resaltar la supremacía del poder temporal sobre el poder eclesiástico. Con la corriente liberal, la doctrina constitucional le dio nuevo contenido conceptual a esta palabra, entendiéndola como la potestad primero del poder constituyente de estar por encima de cualquier otra forma social; y luego como la supremacía del Estado sobre otro orden social. Así el concepto de soberanía tiene acepciones: la soberanía en el Estado y la soberanía del Estado. La primera denota la capacidad de imponer su autoridad en la sociedad; mientras que la segunda se refiere a la relación institucional entre los diversos Estados; aquí se considera que cada Estado tiene independencia con respecto a otros Estados y que ejerce tal soberanía con plena autonomía.

Sin embargo, tal concepción en la actualidad ──a mi criterio── a pedido vigencia, primero por la nueva realidad de las relacio­nes internacionales y la creación de entidades macro-políticas como los bloques de países, agrupados por los llamados procesos de integración, que significan la sesión parcial de decisión con respecto a aspectos comunes, previamente establecidos entre los Estados miembros; luego, tenemos la acción de los demás agentes de la realidad internacional tales como los organismos interna­cionales (ONU, OEA, FMI, BM, BID), que son expresión de poder frente a los Estados en algunos temas, lo cual nos muestra claramente que es imposible hablar hoy de soberanía e independen­cia como categorías absolutas; las variables económicas, comerciales, políticas, de comunicaciones y jurídicas, de las relaciones internacionales evidencian la carencia conceptual en la actualidad del concepto de soberanía.

La soberanía es pues, un mito político ya que, de lo que se trata a ciencia cierta es del proceso de toma de decisiones como expresión de poder estatal, de su normatividad (constitución) y su justificación ideológica (soberanía). Aquí los hechos muestran a los gobiernos (que dirigen los Estados) constantemente influenciados directa o indirectamente, para que se tomen o no decisiones. Esta influencia se realiza por los grupos de poder, sean estos grupos de presión, grupos transnacionales, etc. Por lo que, el concepto de soberanía, a despecho de los constitucio­nalistas actuales, no expresa conceptualmente una realidad observable. Por lo tanto, tal concepto ha perdido contenido conceptual en la actualidad, y lo perderá aún más, con la transformación de la realidad internacional. Esto obligará a replantear los supuestos jurídicos del Derecho Internacional y del Derecho Constitucional, es necesario el aporte de las demás ciencias sociales, como la ciencia política.

Estado, nación y soberanía a inicios del Siglo XXI
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