¿Está en bancarrota el liberalismo?

Aunque no de un modo total, nos dice el autor, el centro del espectro político parece estar ocupado hoy por un nuevo tipo de votante: progresista en los asuntos sociales, conservador respecto a la política económica y exterior. En las elección presidencial de 1984, Walter Mondale, quien suscribió muchas opiniones que corresponden a la corriente liberal del Partido Demócrata, perdió en 49 de los 50 estados. De hecho, los demócratas han perdido cuatro de las últimas elecciones presidenciales, y muchos historiadores consideran que Lyndon B. Johnson, elegido en 1964, fue el último heredero del legado de liberalismo progresista de Franklin Roosevelt. ¿Será que los votantes estadounidenses han repudiado irrevocablemente la pertinencia política contemporánea de Nuevo Trato y sus sucesores? El politólogo Peter J. Steinberger, estudioso de la historia del liberalismo norteamericano durante el último medio siglo, asiente que con el ascenso de Ronald Reagan el electorado dejó de la “ingeniería social” (la creencia de que el gobierno puede modificar las actitudes y el comportamiento de la gente, así como las relaciones entre los grupos comprometidos). Sin embargo, el autor sugiere que los votantes estadounidenses todavía están imbuidos de un sentimiento de “justicia social”, la sensación de que el gobierno debe ser justo y tiene que mostrarse compasivo hacia los miembros menos favorecidos de la sociedad.
Editorial: Revista Facetas
Tipo de documento: Artículo

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