Elecciones generales de 1939

Contexto de la elección

Muerto Sánchez Cerro, de manos de un militante aprista, el Congreso debió elegir a un nuevo presidente que concluyera el mandato de Sánchez Cerro. Luego de discutir, eligieron al General Oscar Raymundo Benavides; asumiendo el cargo el 30 de abril de 1933. Esta elección sin embargo fue inconstitucional, ya que el artículo 137 numeral 1 de la Constitución de 1933, dice: “son inelegibles Presidente de la República: 1.- Los ministros de Estado y los miembros de la Fuerza Armada que se hallen en servicio, si no han dejado el cargo seis meses antes de la elección”. Benavides en el momento de su elección era Inspector General del Ejército y militar en actividad. El gobierno de Benavides convocó a elecciones, ya que el mandato constitucional terminaba en 1936.

Ese año se hacen las elecciones, con dos candidatos presidenciales, el PAP[1] apoyó al Dr. Luis Antonio Eguiguren y el Presidente Benavides apoyó la candidatura de Jorge Prado. Iniciado el conteo de los votos, se observó que el candidato Eguiguren estaba ganando; hecho que motivó al Presidente Benavides pedir al Congreso que anulara las elecciones, argumentando que dicho candidato estaba ganando las elecciones con los votos de un partido internacional, y que la Constitución expresamente prohibía esto. El Congreso aceptó la propuesta de Benavides, además de auto-recesarse y otorgarle facultades legislativas al Presidente Benavides.

El General Benavides, con todo el poder en sus manos, convocó en 1939 a un Plebiscito para decidir sobre algunas reformas a la Constitución de 1933. Se estableció que el voto en el plebiscito sería obligatorio y público. Se creaban organismos encargados de su control y cómputo constituidos por la Junta Nacional Plebiscitaria… Así como la forma de emitir el voto, de hacer los escrutinios y de fijar el cómputo y resultados finales. Jurídicamente el plebiscito era inconstitucional, Benavides había excedido el mandato que el Congreso le otorgó en 1936, y como afirma Pareja desde el punto de vista forma el plebiscito representaba un golpe de Estado. Pero lo que obligó a Benavides a dejar el poder, fue el golpe militar que el 19 de febrero de 1939 encabezó el general Antonio Rodríguez. No obstante que este golpe fracasó, obligó al general Benavides a convocar a elecciones.

Características de las elecciones

Destaca básicamente, la prohibición que pesaba sobre el partido Aprista de participar de la vida política nacional, por ser considerado partido internacional. El gobierno de Benavides consideró, que como el aprismo proclamaba la unidad continental del Centro y Sudamérica, esto atentaba contra la integridad de la República, por lo que para combatirlos se los declaró fuera de la ley. El amparo constitucional a dicha decisión del gobierno de Benavides, surge del artículo 53 de la Constitución de 1933, que dice: “El Estado no reconoce la existencia legal de los partidos políticos de organización internacional. Los que pertenecen a ellos no pueden desempeñar ninguna función pública”. Este hecho impidió que el PAP presentara candidato propio en la contienda electoral, por lo que se vio en la necesidad de negociar su legalidad a cambio de respaldar una de las dos candidaturas presidenciales. En un principio apoyaron a José Quesada, pero al considerar su escaso respaldo electoral, optaron por apoyar la candidatura de Manuel Prado, a cambio de devolverle su status jurídico de legalidad, para así participar directamente en la política nacional.

Principales candidatos y partidos políticos

Dos fueron los principales candidatos presidenciales Manuel Prado Ugarteche quien fue apoyado por el presidente Benavides, posteriormente por el Partido Aprista Peruano, el Partido Comunista del Perú, una facción disidente de la Unión Revolucionaria y la Coalición Conservadora. Por sus características, Prado no tenía partido político que le respaldase, ya que al contar con el respaldo del gobierno e incluso de los partidos opositores, era casi imposible que perdiera las elecciones. Según Luis Alberto Sánchez, el PAP negoció con Prado, para que éste una vez en el poder, decretaría la legalidad del Partido Aprista; los negociadores fueron el médico Rodrigo Franco Guerra y el abogado José León y Bueno. El segundo candidato, fue José Quesada, quien sólo contaba con el respaldo del diario “LA PRENSA”, fue quien se enfrentó, en desigual competencia, en las elecciones generales. Incluso el gobierno de Benavides llegó a clausurar el diario “LA PRENSA”.

Población electoral

La población electoral estaba compuesta por 597,182 electores, hombres mayores de 21 años que sepan leer y escribir. El voto era obligatorio hasta los sesenta años de edad, más allá de esa edad, el voto era facultativo. No existen datos disponibles de la división de la población electoral en los diversos departamentos del país.

Resultado nacional

Las elecciones las ganó el candidato Manuel Prado Ugarteche con 262,971 votos, que representaba el 77.53 %; en segundo lugar, quedó, José Quesada con 76,222 votos, que representaba el 22.47 %. El total de inscritos para estas elecciones fue de 597,193 ciudadanos. No se tienen datos de votos blancos y nulos, así como tampoco se tienen datos oficiales sobre el ausentismo electoral.

[1] Partido Aprista Peruano, cuyo líder era Víctor Raúl Haya de la Torre.

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