La ciencia política y la función de asesoría

En el caso de nuestros actuales analistas de las políticas entendida como actividad quisiera ser riguroso en la observancia de las implicaciones de este lenguaje, terminaría asumiendo la función de asesor de los políticos, el equivalente contemporáneo al secretario de los soberanos“. Nevil Jonson

Introducción
La Ciencia Política es una de las pocas disciplinas sociales que ha tenido en las últimas décadas un crecimiento vertiginoso y sorprendente a nivel internacional e incluso, en algunos casos hasta desconcertantes; su ámbito de estudio en la actualidad resulta muy amplio, pasando por entender el comportamiento político de los individuos a interesarse por estudiar el sistema político internacional.

Puede afirmarse que en la actualidad es la disciplina de moda en el hemisferio norte, donde la variedad de publicaciones de gran interés y calidad, el incremento del número de revistas especializadas y el ingente número de autores que aparecen suscribiendo libros o artículos atrae y desorienta al también creciente número de lectores, sólo la producción norteamericana de 1997 en libros sobre el tema cubriría varios estantes de una biblioteca, lo que es un indicativo de la importancia que tiene en ese medio.

Desde esta perspectiva cabe considerar a la ciencia política como una de las escasas “industrias en crecimiento”, término empleado por el inglés Geoffrey Roberts, para referirse al mismo fenómeno en el caso de Inglaterra; aún, cuando en nuestro país apenas empieza a tomarse verdaderamente en serio, aquí su ingreso en las universidades no va más allá de la década del 70’, mientras que en Europa y Estados Unidos existían cátedras sobre Ciencia Política desde el siglo pasado, en el Perú, la única Escuela de Ciencia Política en pre—grado en funcionamiento es la que se funda en la Universidad Nacional Federico Villarreal hace exactamente diez años, en tanto que en Estados Unidos el primer departamento de Ciencia Política fue fundado en la Universidad de Columbia por John Burguess en 1880, mientras en nuestro medio son contados los especialistas en Ciencia Política, en Europa como en Norteamérica estos se cuentan por miles, estas diferencias han sido importantes en el momento de pensar ¿por qué en estos países desarrollados se da tanta importancia a la Ciencia Política mientras que en nuestro medio no ha sucedido esto?, aquí tratamos de ensayar una explicación al respecto.

A lo largo de su historia la Ciencia Política ha tenido que hacer frente a tres problemas que permanentemente han preocupado a sus cultivadores, estos problemas son: ¿Qué es?, ¿Qué estudia? Y ¿para qué sirve? Intentar responder a la primera pregunta nos remite al problema de su definición, así como a su ubicación dentro del conocimiento humano.

Desarrollo de la ciencia política
La Ciencia Política a transcurrido por tres grandes etapas en su desarrollo, la primera, a la que podemos denominar tradicional, o como la llama Klaus Von Beyme, pre—moderna, se caracteriza por tener una fuerte influencia de disciplinas como el Derecho, la filosofía y la Historia, donde la noción de ciencia no era rigurosa y donde el interés estaba centrado en expresar lo que debe ser antes que describir lo que es, partía de una postura normativa y utilizaba el método deductivo, a esta etapa corresponden todos los pensadores anteriores al siglo XIX, con algunas excepciones como las de Maquiavelo o Tocqueville, quienes realizaron un análisis realista de la política de su tiempo.

Bajo la perspectiva normativa no podía hablarse de una verdadera ciencia, debido a que se trataba de especulaciones que no necesariamente tenían una relación con los hechos, en la mayoría de los casos, simplemente sirvió para legitimar el poder de quienes lo detentaban en ese momento o para oponerse al mismo, por ello se vinculó mucho con la moral y se llegó a hablar de la prudencia política, esta etapa, sin embargo, se prolongó en algunos casos hasta mediados de este siglo o aún hasta hace muy poco como es el caso de nuestro país, donde la influencia jurídica puede observarse aún en el hecho de denominar a las Facultades de Derecho como: Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, siguiendo en esto una vieja tradición de origen francés; sin embargo , en los países donde la ciencia política sí avanzó, se dieron cuenta que los hechos y la realidad política necesitaban ser explicados de manera diferente, que permanecían problemas sin solución o aparentemente contradictorios y que era hora de convertir a la ciencia política en una verdadera ciencia, esta segunda etapa tiene como punto de partida al movimiento conductista que aparece en los EE.UU. como respuesta a las formas anteriores de hacer ciencia política, cuyo significado hay que buscarlo en los primeros años de la década del veinte, años en los cuales, la ciencia política, por diversas circunstancias, largas para explicar en este espacio, fue paulatinamente apartándose del Derecho, la filosofía y la Historia para cambiar estas influencias por la psicología, la antropología y la sociología, tomando como modelo a las ciencias naturales, por ello el énfasis en la rigurosidad, en el método y las técnicas, dejando de lado las posturas normativas y adoptando una visión empirista, llegando en algunos extremos a considerar que solo debía recogerse los datos de la realidad sin utilizar las teorías, es decir se trataba de una reacción completamente opuesta a la etapa anterior, teniendo como principios la objetividad, la contrastación con la realidad y la observación directa de los fenómenos políticos, es cierto que tampoco se a podido precisar la magnitud de este movimiento, pero en cualquier caso ha sido esta reacción a la especulación, a las posiciones valorativas, las que han ido dando no solo un lugar a la ciencia política en el concierto de las ciencias sociales, sino también señalando cuál sería la utilidad práctica de esta disciplina.

La tercera etapa, resulta de una nueva postura en torno a la función de la teoría en la investigación política, habiendo que diferenciar las teorías pre—modernas o como las denomina Easton , teorías normativas, de las teorías modernas o teorías analíticas; la distinción es importante para indicar las funciones que debe cumplir dichas teorías, esta etapa empieza a desarrollarse a finales de la década de los cincuenta y, más allá de algunos posturas postmodernistas, hasta hoy está vigente, dando consistencia y forma a una ciencia cada día menos discutible, tal vez algunos de los modelos siguen siendo externos a la disciplina como: la teoría general de sistemas, la cibernética, la teoría económica o la teoría de los juegos, demostrando que la ciencia política es permisible a otras ciencias sociales, pero que a su vez es una disciplina autónoma, no solo teórica sino también práctica.

Y en ello radica la importancia de esta disciplina, pues de acuerdo a la concepción pragmática norteamericana, no solo importa conocer por conocer, sino conocer para ponerlo en práctica, es decir, que un conocimiento debe ser aplicado, debe ser útil a la sociedad para la solución o prevención de sus distintos problemas, en este caso dentro del ámbito político, pero no es solo la corriente norteamericana quien tiene esta idea de la ciencia política, sino también la corriente crítico—dialéctica alemana de la Escuela de Marenburg quienes consideran que los conocimientos que se tienen deben servir para transformar una realidad, para mejorar y orientar el trabajo de quienes tienen la responsabilidad política en sus manos, puede existir diferencias sustanciales en la concepción que cada corriente tenga de la ciencia política, pero guardan la misma opinión respecto a la utilidad de esta.

Su ámbito de estudio
Responder a la pregunta ¿qué estudia?, tal vez resulta más complicada debido a que su campo de estudio resulta muy amplio, en razón de este dificultad han existido dos formas de enfrentar el problema, el primero ha sido a través de una lista—tipo en la cual se señalan las diversas temáticas que cubriría la ciencia política y que fue la solución a la que llegaron los especialistas reunidos por la UNESCO en 1948, en tanto que otros politólogos han intentado encontrar un objeto central de estudio lo bastante amplio como para englobar todos los hechos políticos, en esta búsqueda, la vieja polémica giraba en si este objeto era el Estado o el Poder, pero hoy, dicha polémica se centra por un lado en el Poder Político y de otro lado en el Sistema Político, existiendo defensores de cada uno de ellas, aun cuando pareciera por momentos inclinarse el peso en la aceptación del sistema político como objeto de estudio de la Ciencia Política.

Nosotros compartimos junto a autores como Easton, Linz, Dahl o Pasquino, la idea que el objeto más apropiado para la ciencia política es el sistema político y que como tal le interesa conocer todo lo que sucede en el interior de este, pudiendo para ello emplear diferentes enfoques que privilegien uno u otro aspecto del mismo, desde los diferentes procesos que se producen en su ambiente intra o extrasocietal hasta el comportamiento de los diferentes actores que interactúan en él, de aquí el interés por el papel del gobierno y sus políticas, la función del parlamento, los partidos políticos, los grupos de presión y la opinión pública, así como su preocupación por los cambios que se producen en todo o parte de un sistema sea de manera pacífica (elecciones) o violenta (revoluciones, golpes de Estado o guerras civiles) y últimamente el interés por la eficacia política, las decisiones políticas y la gobernabilidad de los sistema políticos tanto a nivel nacional como internacional, por ejemplo ha ayudado a entender la importancia de algunas instituciones para la Democracia y evaluar la función que cumplen estas en el proceso social, es desde este punto de visto que podemos partir para responder a la pregunta ¿para qué sirve la ciencia política?
Tipo de documento: Artículo
Enlace externo: Leer Artículo

La ciencia política y la función de asesoría
Votar