El positivismo en el Perú

La primera referencia a la presencia de las ideas positivistas se encuentra según David Sobrevilla en el curso Filosofía Elemental (Ayacucho 1854) de Sebastián Lorente (Murcia 1813 Lima 1884) destacado pensador y pedagogo español, que llegó al Perú en 1842, invitado a dirigir el recién creado Colegio de Guadalupe.

Lorente, adherente al pensamiento liberal de la época transformó desde sus cimientos la educación peruana, prácticamente modernizó toda su estructura y contenidos curriculares, tanto en el colegio Guadalupe, San Carlos y San Marcos. Sin embargo, contra lo pensado por Sobrevilla, algunos autores como Alberto Rubio Fatacciolo que ha estudiado la presencia de Lorente en el país, expresa que su pensamiento filosófico educativo estaba muy distante del positivismo.

Dicha afirmación puede ser cierta dado el acendrado catolicismo y culto a la metafísica de Lorente, pero en la clausura del año escolar de 1875, propone en su Memoria como Decano de la Facultad de Letras que…”la historia razonada de la filosofía dará a conocer los principales sistemas, procurando vivificar las doctrinas de las ciencias con el sentir de los grandes pensadores, luz y gloria de la sabiduría humana“. (1)

Lo cierto es que Lorente demostró su amor por el Perú, escribiendo nueve libros de su historia. El Perú para el destacado pensador español “que es grande en el tiempo, como es grande en el espacio; que en su pasado y en su territorio lleva escrita la revelación de un glorioso porvenir, que para alcanzarlo sólo necesita avivar y esclarecer la conciencia de sus destinos, recibirá tantas ventajas como lustre del estudio filosófico y animado de su civilización” (2)

Años antes de que se iniciara la guerra con Chile el positivismo científico importado de Europa se expresó en las aulas de la Universidad Mayor de San Marcos, Jorge Basadre manifiesta que en la década del 70 en las facultades de Medicina y Ciencias ya se enseñaban las doctrinas de Lamarck y de Darwin.

Señala que en 1871 Juan Francisco Elguera, siguiendo a Spencer, resaltaba la ley de la evolución expresando en la inauguración del año académico: “Que la filosofía moderna ha descubierto y que siendo la base de un nuevo sistema filosófico está llamado a hacer una revolución en el pensamiento, a cambiar nuestra teoría general de las cosas y a dar un nuevo impulso a todas las ciencias y al desenvolvimiento de la humanidad“. (3)

Tres años después (1874) José Antonio Barreda, decano de la facultad de jurisprudencia en su Memoria se ocuparía de las relaciones entre el derecho natural y el positivismo.

Después de la guerra con Chile, el positivismo prosiguió con mayor énfasis, Augusto Salazar Bondy da cuenta que en 1885 Carlos Lisson en discurso, pidió la difusión simultánea del idealismo alemán y el positivismo, para el citado filósofo dicho año marcó su inicio y expresa que 1915 fue el de su término.

El positivismo también dejó sentir su influencia en la literatura peruana en la persona de Mercedes Cabello de Carbonera, quien en 1876 expresó sus ideas sobre dicha corriente de la siguiente manera: “Ya que el arte es hoy la florescencia magnifica que en su mayor apogeo ha producido la ciencia, hagamos que la escuela realista sea la expresión de la filosofía positiva, cuya formula se adapta admirablemente al ideal del arte, pues que dice: “El amor por principio, el orden por base y el progreso por fin“.(4)

Para Víctor Andrés Belaunde, el positivismo propiamente dicho irrumpió con la tesis de Javier Prado “La evolución de la Idea filosófica en la Historia” (1891), en la que despliega un profundo conocimiento de la filosofía positiva de Spencer. Un año antes bajo el esquema positivista había presentado su tesis “El Método Positivo en el Derecho Penal”. El positivismo para Belaunde, representa como reforma fundamental, la aplicación del método de la observación y de experiencia a la sociedad, a su juicio tuvo una doble expresión en dos teorías máximas: la de la evolución y la del materialismo histórico. (5)

Pero quien encarnó el positivismo universitario a juicio del citado autor fue Mariano H. Cornejo, pues su ” Sociología”, expresa: “ha representado una contribución peruana a esta ciencia, porque fue para su época la mejor síntesis de las doctrinas reinantes. Esta escrita con un sentido de unidad, cierta originalidad y en una forma sobria y contenida elocuencia.  Es preciso decir a su vez que Cornejo como orador parlamentario no sólo dio elevación científica a nuestros debates políticos, sino que trazó en ocasiones cuadros que palpitaba una vigorosa apreciación de la realidad peruana.” (6)

Hubo Medicina Positivista, vale decir experimental que tuvo en Daniel Alcides Carrión a su mejor exponente; Filosofía con Javier Prado (1871 1921), Jorge Polar (1856 1932), y Alejandro Maguiña (1864 1935), Sociología con Carlos Lisson (1823 1891), Joaquín Capelo (1852 1928), Carlos Wiesse (1859 1945) y Mariano H. Cornejo (1866 1942).

También influenció en el campo del Derecho con Julián Guillermo Romero (1861 1925), Víctor Maurtua (1856 1919), José Matías Manzanilla (1867 1947), Manuel Vicente Vallaran (1873 1958) y Ángel Gustavo Cornejo, en la Historia con Manuel Nemesio Vargas, Pedro Dávalos y Lisson (1863 1942) y Horacio Urteaga (1879 1932).

Jorge Basadre refiriéndose a la nueva actitud que floreció hacia fines del siglo XIX, manifiesta que ello se debió a la presencia de una corriente que denominó “Sociologismo positivista” que influenció en las obras de los citados autores. El sociologismo positivista, contribuyó sin duda alguna al avance y desarrollo de la ciencia, su presencia fue oportuna porque coincidió con el esfuerzo nacional de levantar económicamente al país y darle un nuevo derrotero. Basadre en este sentido expuso que el sociologismo positivista: “Llegó en una época en que ya se había enfriado bastante el entusiasmo ingenuo de las primeras décadas republicanas, y en que existía un capital de experiencias en el camino hasta entonces recorrido. Parecía haber madurado el momento de hacer un examen de conciencia y de trazar nuevas bases realistas para el porvenir nacional“. (7)

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