El Plebeyo

La noche cubre, ya, con su negro crespón, de la ciudad, las calles, que cruza la gente con pausada acción. La luz, artificial, con débil proyección, cobija la penumbra que esconde en sus sombras venganza y traición. Después de laborar, vuelve a su humilde hogar, Luis Enrique, el plebeyo, el hijo del pueblo, el hombre que supo amar. Y que sufriendo va, esa infamante ley, de amar a una aristócrata, siendo un plebeyo él.

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