El lenguaje político

Nuestra investigación referida a la información política, no puede descuidar el lenguaje y el discurso político que se usa para comunicar. En este sentido, debemos establecer qué y cómo se comunica e informa la política. Hemos visto que políticos, instituciones políticas, medios de co­municación, grupos de presión y otros emiten constantemente mensajes a través de un proceso muy complicado de influencia, comunicación, per­suasión, propaganda e información.

¿Desde qué perspectiva estos actores hacen uso del lenguaje político? ¿Qué objetivos tienen? Según Sartori, ha­ciendo un análisis sobre el instrumento lingüístico de la política, sostienen que el discurso sobre la política, se vuelve hacia tres antecedentes o fuentes: 1) la filosofía política; 2) la ciencia o el conocimiento empírico de la política; y 3) el discurso común u ordinario sobre la política.

Refiriéndose a éste último aspecto, lo caracteriza como: “El discurso común puede asumir muy sensibles tonalidades emotivas, y hasta conver­tirse en un discurso ideológico—emotivo. En cuanto sujetos empeñados activamente en la lucha política, todos terminamos por argumentar en forma apasionada“.[1]

De esta caracterización, encontramos que el discurso político en general, —sea en período de gobierno o en campaña electoral— asume una dimensión emotiva e ideológica.  La dimensión emotiva es ma­nifiesta porque el discurso político apela a los sentimientos, a las creencias y no a la razón, busca incentivar la acción, es movilizadora de los hombres por excelencia. “Cuando sentimos “calor”, cuando un discurso despierta en nosotros reflejos viscerales, cuando nos hace “sentir”, es que se está utili­zando el lenguaje en sentido emotivo“. [2]

El otro componente es la característica ideológica, al enunciarse un discurso político, se manifiesta el componente creencia—ideología, para ello se ha construido todo un conjunto de ideas que expresan una cosmo­visión del entorno en que se vive.  Sirve para simplificar la realidad, de allí la utilidad de la ideología; asimismo, expresa una propuesta acerca del futuro que se contrasta con otras concepciones del mundo.

El discurso político, no sólo tiene el componente emotivo—ideológico, sino que se hace uso del lenguaje común. Este lenguaje se presta princi­palmente para transmitir las ideas en el mundo de la política, pero tiene algunos inconvenientes que pasamos a describir. Primero, las palabras no están limitadas a un concepto definido y similar para todos, es decir, las palabras tienen diferentes significados, aunque se maneje un mismo tér­mino; segundo, la argumentación del discurso varía en cualquier momento con lo que se pierde la unidad argumental.

Acontece que se usan y mezclan términos de la filosofía y de las ciencias. Entre el lenguaje común, los lenguajes de la filosofía y las cien­cias, la diferencia estriba en que los dos últimos son lenguajes especializa­dos, en el sentido de ser instrumentos para alcanzar conocimiento, por lo que se adecua y se precisan los conceptos —o por lo menos eso se in­tenta—; asimismo, existe en ambos casos, un método y un procedimiento para alcanzar la verdad.

Entonces, si consideramos que en el discurso político se usan y en­tremezclan las definiciones de los lenguajes especializados de la ciencia y la filosofía fuera de su contexto discursivo y las palabras del lenguaje co­mún, tenemos que, en la comunicación política, las palabras tienen múlti­ples acepciones y se prestan a todo tipo de manipulación conceptual.

Así observemos que la manipulación conceptual, corre por cuenta de los actores políticos, cuando al emitir sus mensajes tratan de estable­cer una descripción de su entorno social, interpretándolo de acuerdo a las concepciones ideo—políticas que manejan como categorías conceptuales y como la tarea es simplificar el discurso político, se utilizan simples analo­gías espaciales como derecha—izquierda, la dicotomía bueno—malo, blanco—negro y la personalización del discurso político.

Con estos componentes, cada actor político, construye su propio universo discursivo, distinto de cualquier otro, aunque usen términos o palabras similares. Esto les da poder, ya que son capaces de crear su pro­pia interpretación de la realidad no para describirla sino para reinventarla y mostrarla tal como la perciben y diferenciarse de otra comunidad polí­tica.

Cada partido político, representado por una sigla, representa un ha­bla, que, si es expresión del candidato, y del grupo, es también símbolo que le identifica ante propios y extraños,” [3] le otorga su propia identidad, logra integrar una comunidad política como partido u organización política y le proporciona el poder de manipular el código discursivo para adecuarlo a sus requerimientos y necesidades de comunicación con la ciudadanía en general; es decir, le permiten crear una imagen política diferente y única, que los distingue de cualquier otro.

Podemos definir la imagen como el retrato mental que la gente se hace con respecto a productos, empresas, otra gente, lugares e institu­ciones.”  Desde tal perspectiva, los políticos y las instituciones políticas crean su propia imagen, que no es lo que uno cree de sí mismo, sino lo que creen los demás de uno, por lo que corresponde es orientar al gran público en su formación para que coincida la imagen con la realidad del actor político.

Las funciones del lenguaje político

El lenguaje político con las características descritas, cumple algunas funciones que pasamos a describir.  Del Rey Morató, al hacer su análisis del lenguaje político, encuentra que son cinco (5) las funciones. La función informativa, la expresiva, la conativa, la estética y la fáctica. “Estas fun­ciones están presentes en el discurso político, que actúa sobre la realidad con las posibilidades que expresan los verbos aislados en el cuadro: transmitir, expresar, controlar, crear y mantener”.[4]

Tabla: Las funciones del Lenguaje Político [5]
FunciónOrientación HaciaAcciónLa sociedad Recibe
InformativaEl referenteTransmisiónInformación
ExpresivaEl emisorExpresiónSentimientos y actitudes del emisor
ConativaEl receptorControlInfluye en su conducta
EstéticaEl mensajeCreaciónEfecto artístico
FácticaRelación E—RMantenimientoVínculos sociales

Además de aquellas, también incluye la simulación y el oculta­miento. Estas separadas para fines analíticos, nos muestran las funciones que cumple el lenguaje en la comunicación política, para nuestro propó­sito describiremos brevemente la simulación y el ocultamiento.

La simulación y el ocultamiento

Partidos y políticos tienen básicamente dos posibilidades en cuanto a su relación con el poder y el gobierno, pueden ser gobierno u oposición y en ese contexto arman su discurso político. ¿Qué persiguen? Los primeros mantenerse en el poder, los segundos adquirirlo, en esa interrelación de lenguaje, comunicación y política, los actores políticos transmiten diversa información sobre un mismo hecho. Del Rey Morató es claro cuando afirma: “Nos parece operativa la distinción entre élite instalada y élite al­ternativa, porque distintas serán sus estrategias de comunicación según estén en una circunstancia o en otra”.  [6]

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