El compromiso político – La adhesión hacia el sistema político

La intensidad de la adhesión de las personas con relación a su sistema político es variable, algunos pueden sentirse bien y apreciar su funcionamiento; otros, por el contrario, pueden sentirse decepcionados, y algunos otros, pueden manifestarse neutrales.

El compromiso político, puede ser entendido como el nivel de adhesión que un individuo manifiesta hacia el sistema político, y se expresa básicamente por el grado de satisfacción – insatisfacción sobre su funcionamiento. Esto último involucra una serie de indicadores adicionales como son: a) las razones para emitir el voto, b) la ubicación ideológica y c) el interés por los procesos electorales futuros. El compromiso político, es pues una dimensión psicológica del individuo referido al objeto sistema político, en relación con el sentimiento de satisfacción  – insatisfacción.

Debemos destacar que originalmente, el índice de compromiso político mide dos aspectos básicos, el interés por las elecciones futuras con relación a quién gane esa elección y el interés por el seguimiento a dicho proceso, [1]  por nuestra parte se creyó conveniente ampliar el número de los indicadores e incluimos los otros por las siguientes consideraciones.

Primero, la ubicación ideológica es pertinente incluirla en el entendido de que aquellos que e ubican en los puntos más extremos tienden a estar en contra de la legitimidad instituida, y por eso, estarían más dispuestos a subvertir el orden para cambiar dicha situación. El Perú ha sufrido un grave proceso de subversión, justamente promovido por aquellos que, si bien numéricamente son pocos, están altamente politizados y pueden en algunos casos participar en términos no convencionales.

Segundo, el manifestar estar satisfecho o insatisfecho sobre el funcionamiento del sistema político, nos proporciona un componente que nos permite estimar si los ciudadanos sienten si sus demandas y aspiraciones están siendo atendidas por el gobierno y si los procesos y procedimientos se están cumpliendo.

Tercero, las razones porque las personas votan son varias, pero en este contexto nos da una apreciación de porqué lo hacen. Un importante segmento de la población se siente en alguna medida obligado a votar. Y por ello, las razones que los motivan a votar son un buen indicador del compromiso hacia el sistema y de la eficacia de su participación en el proceso político.

En esa línea de investigación indagamos sobre algunos indicadores que conforman el grado de compromiso político, como son: grado de satisfacción – insatisfacción sobre el funcionamiento del sistema político y ubicación ideológica en dos sentidos, en el continua derecha – izquierda y la adhesión a una ideología política.

Satisfacción – insatisfacción sobre el funcionamiento del sistema político

Como dijimos líneas arriba, el componente básico del compromiso político de las personas, está relacionado con la percepción sobre el funcionamiento del sistema político. Se encontró que la mayoría de los ciudadanos encuestados de Lima Metropolitana se caracterizan por expresar que se sienten insatisfechos con el funcionamiento del sistema político en el 76,3 por ciento de los casos y el 23,7 por ciento se mostraron satisfechos.

Caracterizando a ambos grupos de personas, encontramos que, relacionando con el índice de exposición a medios, los muy insatisfechos van disminuyendo cuando menos expuestos están a los medios de comunicación. Esto nos proporciona una indicación de la importancia de los medios de comunicación en la construcción de la realidad que cada persona hace y de la manera en que los medios la presentan.

Con relación al sexo, la insatisfacción es mayor en las mujeres con el 68,0 por ciento, en los hombres alcanza el 53,1 por ciento. Los hombres en el 22,5 por ciento de los casos están muy insatisfechos, más que las mujeres que alcanzan al 9,2 por ciento.

En cuanto al nivel socioeconómico, la clase media y alta manifiesta una distribución distinta a la baja superior y baja. En el primer caso, la satisfacción llega al 33,3 por ciento, la insatisfacción alcanza el 42,2 por ciento y los muy insatisfechos llegan al 24,4 por ciento. Mientras que en los niveles bajo y bajo superior, la insatisfacción se concentra por encima del 65,8 por ciento en promedio. La satisfacción se reduce al 20,5 por ciento en promedio y finalmente, los muy insatisfechos llegan al 12,9 por ciento en promedio.

Autopercepción ideológica

Otro indicador que consideramos está referido a la autopercepción ideológica, sobre la base de la continua derecha – izquierda y la identificación con alguna de las ideologías políticas.

En el 56,1 por ciento de los casos, las personas se ubicaron en el centro, mientras que los demás se agrupan en orden de importancia en derecha en el 16,8 por ciento, centro derecha en el 8,1 por ciento, izquierda en el 7,7 por ciento y centro izquierda en el 5,1 por ciento. Debemos observar que los extremos de izquierda y derecha alcanzan porcentajes de hasta 1,0 por ciento de la población entrevistada, y sin embargo, ese porcentaje ese porcentaje es el que regularmente es muy politizada y es capaz —según las circunstancias— de subvertir el orden socio—político establecido para derrocarlo.

Más difícil es para los ciudadanos identificarse con ideologías políticas específicas, de eso nos damos cuenta, cuando el 42,0 por ciento de los entrevistados manifiestan una adhesión hacia algunas de las ideologías políticas. El resto de ciudadanos, distribuye sus preferencias por el liberalismo en el 33,2 por ciento, la socialdemocracia con un 13,0 por ciento, el socialismo con el 4,9 por ciento y el socialcristianismo con el 3,5 por ciento.

Comparando este indicador con el índice de participación electoral encontramos que la distribución porcentual difiere entre quienes tienen una alta participación, de los que tienen una baja o media. Así los ubicados en el centro se reduce al menos del 50 por ciento y se dispersa en mayor proporción en los extremos de derecha que en izquierda; mientras que, en los otros dos indicadores, la concentración en el centro está por encima del 61 por ciento, y la distribución en los extremos derecha e izquierda mantiene la tendencia anterior.

En el mismo contexto, pero desde la perspectiva de la ubicación ideológica referida a la ideología política, los liberales se distribuyen uniformemente entre los tres indicadores de participación electoral, mientras que la participación es más alta proporcionalmente entre los socialdemócratas, socialistas y comunista. Debemos destacar entre quienes no sabe/opinan o manifiestan ninguno, los porcentajes son menores entre quienes tienen una participación electoral alta, inversamente, los que tienen una participación media y baja, concentran casi el 50 por ciento entre quienes no sabe/ opinan o ninguno.

[1] KEY, V. O. Opinión pública y democracia. T. II, p. 335.

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