El acta mata al voto

La legislación electoral del Perú prescribe que se eliminen las células de sufragio luego de trasladarse los resultados en las actas electorales. Está práctica data de 1931 aproximadamente, cuando se introduce el voto secreto. En 1980 me percaté del problema, las células electorales eran quemadas y dejadas tiradas en el suelo, luego del escrutinio, y claro los que perdieron la elección, mostraban las cédulas rotas en las cuales les era favorable el voto ciudadano y de allí afirmaban que hubo fraude electoral. Ahora esa práctica ha cambiado, el personal de ONPE recoge todo el material sobrante, incluido las cédulas escrutadas y las devuelve al centro de acopio.

Ello es así en porque con los cambios legislativos de 1997, se mantuvo la disposición de eliminar las cédulas de sufragio, así el artículo el artículo N° 300 de la ley 26859, Ley Orgánica de Elecciones indica: “Las cédulas escrutadas y no impugnadas son destruidas por el Presidente de la Mesa de Sufragio, después de concluido el escrutinio, bajo responsabilidad.”

Y, ¿Cómo es que el acta mata al voto? El acta electoral resume el cómputo de los votos y es la constancia que los miembros de mesa han realizado correctamente el conteo de los votos, es decir, se refleja en dicho documento la voluntad de los electores. ¿Y de dónde vino esa información? Respuesta: de las cédulas de sufragio. Si las cédulas de sufragio son destruidas, ¿Cómo verificamos lo contenido en el acta electoral? Respuesta: Al destruirse las cédulas de sufragio no hay forma de contrastar los resultados en la mesa de sufragio, sólo queda aceptar como cierto el resultado del acta electoral llenado por los miembros de mesa.

Según la ley electoral, la máxima autoridad en la mesa de sufragio son los tres miembros de mesa, pero el hecho de ser la máxima autoridad ¿les da un halo de infalibilidad? Creo que no, más aún si consideramos dos cosas: Primero, los partidos políticos no pueden colocar personeros en todas las mesas de sufragio y por ende autocontrolarse mutuamente en el momento del escrutinio. Y, segundo, existe la probabilidad de que los miembros de mesa puedan concertar unos resultados electorales distintos a los que se obtendrían del conteo de los votos. Eso es válido para todos los procesos electorales, pero especialmente cierto en el caso de las elecciones parlamentarias con voto preferencial como en el caso peruano.

Imaginemos una mesa de sufragio con simpatías políticas y personeros con las mismas simpatías, podría suceder que “acuerden” repartirse los votos de los partidos políticos que no tienen personeros en la mesa de sufragio. Nuevamente, no solamente se viola la ley, se viola la voluntad popular.

La ONPE de Portillo, de Tuesta y de Chu han publicado imágenes de cada una de las actas electorales, tanto los resultados para Presidente de la República y del Congreso, más no del voto preferencial. Los que han visto o seguido los procesos electorales de los últimos diez años, recordaran que no se ha publicado dicha información. En las elecciones generales de 2006, se publicaron los datos del voto preferencial tabulados en la ONPE, ello me permitió verificar el voto en mi mesa de sufragio, justamente por tener esta idea en mente, use mi voto preferencial para el Parlamento Andino. Luego, al ver los resultados de mi mesa de sufragio, mi voto preferencia no había sido consignado.

Se dirá es un solo caso. Es cierto, no es evidencia suficiente, pero la posibilidad de torcer la voluntad popular persiste con este procedimiento. Porqué no se cambia la norma y se indica que regresa al órgano electoral tanto el acta como las cédulas escrutadas. De esa manera, la posibilidad de cambiar los resultados electorales en ese aspecto puede reducirse. Así como se pone en un sobre las cédulas impugnadas, también se pondrían las cédulas escrutadas para su probable verificación en caso de duda. Habría así mayor transparencia y certeza en los resultados finales.

Si tuviéramos un sistema de partidos con tres o cuatro partidos esa figura electoral no sería un gran problema, pero resulta que en las elecciones peruanas, sean nacionales, regionales o municipales se presentan más de diez listas, entonces es allí donde las cosas se complican. También es cierto que el voto electrónico permitirá solucionar en parte este problema, y digo en parte, porque no en todo el país se implementará. Bueno ese es un tema que tocaré en otro artículo o como le llaman ahora, post.

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