De la sociología de la política a la sociología política

Giovanni Sartori, en un artículo referido al tema analiza el papel de la sociología en el estudio de la política, llegando a conclusiones muy polémicas e innovadoras. El autor de este artículo nos presenta una apretada síntesis de dicho análisis.

El autor intenta exponer la naturaleza de la sociología política a partir de una clara distinción entre la sociología y la ciencia política; estableciendo para el primero, como su objeto de estudio el sistema social, cuyas principales ideas unidad estarían constituidos por la comunidad, autoridad, estado legal, lo sagrado y la alienación; a diferencia de la ciencia política que comprendería el estudio del sistema político que a su vez indicaría el límite y la división entre la sociología y la ciencia política, sin embargo se advierte una interdependencia entre las dos disciplinas incluso inevitable en algunos niveles, debido al uso compartido de algunas metodologías y enfoques. Sin embargo, la idea radicaría en establecer un vínculo sólido entre la ciencia política y la sociología a través de la sociología política que vendría a ser un híbrido interdisciplinario que intenta combinar las diferentes variables sociales y políticas a diferencia de la sociología de la política que vendría a ser una reducción sociológica de la política.

El autor entonces se propone revisar los aportes de la sociología de la política, indicando de antemano que su contenido trataría de un abordaje de la política de la política que ignoró a la ciencia política.

El primer tema que estudia es la sociología de los partidos donde se centra básicamente en el presupuesto excesivo de la sociología política que dice que los comportamientos de los partidos políticos terminarían siendo una extensión o resultado de lo acontecido en las clases sociales, a través de intereses concretos formulados con el adicional de tratarse de intereses de carácter económico. El autor critica esta postura, cuestionando el concepto de representación que usa y que se entendería por interés de clase, pudiendo extenderse esta afirmación incluso a la misma actividad política.

El segundo tema son las clases electorales de quienes luego de revisar los múltiples casos en el mundo; concluye que los estudios sobre los mismos no pueden garantizar la conformación de teoría sobre la política de clase.

Seguidamente nos dice que la concepción de clase que tiene los sociólogos podría resultar una ideología tan igual como lo es la de la religión, a diferencia de ser ésta tan solo más subjetiva, respecto de la de clase, debido quizás, a su sofisticación teórica que tiene su base en Hegel y Marx, de ahí que sugiere que en algunos de los casos los sociólogos podrían estar haciendo marxismo inconsciente antes que sociología.

Luego concluye esbozando una sociología política posible a través de la observancia de ciertos puntos planteados para tal fin como son:

Prestar igual atención a cualquier tipo de conflicto o escisionismo como determinantes de la naturaleza de los partidos; este podría ser la raza y lo étnico, la religión y la localidad, la cultura y la tradición, la religión y la ideología, tan importantes como los de clase o económicos en los procesos de segmentación.

Considerar la dimensión histórica, registrando las variaciones de las secuencias de las alternativas dispuestas para los ciudadanos, que conduce a la comprensión de los orígenes y de cualquier consecuencia subsiguiente desde la matriz de despegue hasta el límite que la explicación pueda proceder de antecedente a consecuente.

Concretamente el aporte de esta consideración estaría dado por el registro y su comparación con otros procesos.

Sugiere la incapacidad de la sociología política para la elaboración y de proyecciones y predicciones, debido a su carácter general e inflexible, por tanto, sería más útil para un trabajo de retrospección y recapitulación.

Y antes de terminar propone considerar al mismo nivel la programación de los dirigentes; como productores y el de los consumidores es decir gobernados. De esta forma no se estaría incurriendo en la sustentación teórica desde un punto de vista utilizando terminología marxista-clasista.

Finalmente recapitula el tema los puntos que considera relevantes.

  1.  La sociología política desarrollada debía llamarse sociología de la política.
  2. La sociología política es posible siempre que se combine a la ciencia política y la sociología.
  3. La sobrestimación del accionar del sociólogo en el campo de la política aparte de empobrecer su marco conceptual ha obstaculizado el desarrollo de la sociología política.
  4. El sociólogo en pro de una sociología política no debería tener miedo en el uso de ciertos artificios utilizados por los politólogos. Ni confiarse para explicar desde el espectro comprendido entre la sociedad y el arte de gobernar, menos aún utilizando extrapolaciones o técnicas proyectivas imperfectas.
  5. Se requiere estudiar la mutua influencia e interdependencia entre partidos y sociedad.

Comentando, el autor logra claramente encontrar y comunicar los puntos de desacuerdos entre la sociología y la ciencia política basándose en el uso inapropiado por parte de los primeros de sus principales unidades de análisis para el estudio de la política de ahí que sus extrapolaciones hayan terminado por limitarse a un estudio sociológico de la política. Y propone el estudio compartido entre la ciencia política y la sociología en una verdadera sociología política.

Habría que añadir que mucha de las apreciaciones políticas que se ha hecho en América Latina y concretamente en el Perú podría caer en esta limitación agregándose además el fuerte componente ideológico desarrollado por el socialismo que terminaría por parcializar muchos de esos estudios.
Tipo de documento: Artículo
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