Crisis existencial de los partidos políticos

El estudio de los partidos políticos, de su organización, estructura, ideología, funciones políticas y sociales; así como su interacción en el sistema político, es tarea de la ciencia política moderna. En nuestro país, desde distintas vertientes académicas y políticas, se han estudiado a los partidos políticos, con el propósito de tener un marco de referencia sobre su génesis y evolución.

Particularmente el Perú es rico en cuanto al número de partidos políticos que ha tenido a lo largo de su historia republicana, sin embargo, también es consustancial que hayan sido los partidos los que menos han gobernado el país, y cuando institucionalmente lo han hecho, regularmente han terminado propiciando crisis en nuestro país.

Los partidos políticos son instituciones políticas que en el país no han funcionado adecuadamente, ya que no han conseguido crear la estabilidad política que requerimos. Solo los partidos no son culpables de tal hecho, en tanto ellos están vinculados a un entorno social y político que los condiciona; aunque tenían la ventaja de poder modificar las formas y procedimientos en cuanto a la configuración del sistema político, en especial el sistema de partidos y el sistema electoral.

Etapas de desarrollo

Se pueden conocer tres etapas en el desarrollo institucional de los partidos políticos. La primera se inicia con la aparición del Partido Civil, constituido según las fuentes históricas en 1871, como respuesta a la preponderancia militar en el poder político nacional; esta etapa concluye alrededor de 1915-20, con el surgimiento de los llamados partidos de masas.

Con la aparición de los partidos de masas, fenecen los partidos que en su mayoría surgieron en el siglo XIX, como el Partido Civil, el Partido Constitucional, el Partido Demócrata, etc. y pusieron fin a todo un contexto político en que los ciudadanos tenían una participación restringida y en el cual los obreros y las clases medias, habían estado apartados.

Los partidos políticos de masas, dieron acceso a un vasto conglomerado social excluido hasta entonces. El marxismo y sus diversas variantes, los ismos modernos como el fascismo, nazismo e ideologías semi-nacionales como el aprismo, el populismo y el indigenismo aglutinaron y movilizaron fuerzas sociales, que fueron los protagonistas hasta entrada la mitad de la década de los 80.

En la segunda etapa que va desde 1920 hasta la década del 50, dominaban el escenario partidario, el PAP, el PS y el PCP. A mediados de la década del 50 una crisis política partidaria al interior de dichas organizaciones entre otras situaciones, hacen que surjan nuevos partidos como Acción Popular, el Partido Popular Cristiano entre los más importantes, ya que en alguna oportunidad tuvieron acceso al gobierno. Esta segunda etapa puede considerarse acabada a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta.

Influenciado por acontecimientos mundiales, como la caída del marxismo y de los Estados que lo sustentaban en el ámbito externo y las gestiones de gobierno tanto de Acción popular (1980-85) y del PAP (1985-90), a la sazón los partidos políticos peruanos más longevos en el ámbito interno, luego de más de una década de dictadura militar, desataron una crisis política y económica de grandes magnitudes caracterizada por el inicio de las actividades subversivas y el desencadenamiento de una crisis económica de tal magnitud que el país, fue en algún momento excluido de la comunidad internacional.

En nuestro país y en varios países del mundo, se inicia un proceso en el cual se pone en duda y se enjuicia negativamente el accionar y las funciones de los partidos políticos y de los políticos. Situación que realmente no era nueva, ya que esas propuesta, en otro contexto, fueron las alternativas expuestas por la última dictadura militar institucional de las Fuerzas Armadas encabezadas por Juan Velasco Alvarado y Francisco Morales Bermúdez.

La diferencia, radica que diez años de gobiernos civiles ineficaces y corruptos, así como la aparición de líderes políticos sin respaldo partidario como Ricardo Belmont, Mario Vargas Llosa y luego Alberto Fujimori. Que tenían en común:

  • No militar en partido alguno;
  • Declararse independientes;
  • Declararse apolíticos;
  • Oponerse al gobierno de turno (PAP 1985-90);

Trastocaron totalmente el ambiente político de tal manera, que podemos asegurar, que iniciaron un recambio en el sistema de representación electoral, excluyendo por lo menos en esa década, a los antiguos partidos como opciones de gobierno para nuestro país.

Belmont, quien inició —sin querer quizás— ese proceso, es un hombre de radio y televisión, quien interpretó el “sentir” del ciudadano medio del país, empezó a expresar su rechazo a los políticos “tradicionales” y a los partidos políticos “tradicionales” es decir, catalizó el cansancio que la población sentía hacia los líderes y partidos políticos que él se denominaba “independiente” como la mayoría de los peruanos; su argumento central era “Nosotros los independientes somos la mayoría, los militantes de los partidos son la minoría. La mayoría debe gobernar”.

Usando un lenguaje simple y haciendo analogías con situaciones deportivas convenció al electorado limeño para que votaran por él. Belmont expresó el agotamiento que sentía el electorado por los personajes políticos conocidos; punto que en principio fue retomado por Vargas Llosa, y que en el transcurso de la campaña electoral de 1990 fue perdiendo, para luego representar el Ing. Alberto Fujimori.

La historia posterior es conocida, Vargas Llosa comete el error de formar una alianza electoral con dos de los partidos que representaban exactamente el antagonismo a su posición original, (AP y PPC) y con ello, contradecir su prédica antipartido y Alberto Fujimori, con los mismos argumentos, pero sin aliados electorales visibles, si logró catalizar el respaldo ciudadano y gano las elecciones generales de 1990.

Los partidos pierden presencia política desde 1989, hecho que se demuestra con los resultados de las posteriores elecciones generales y municipales. Trasladándose el respaldo ciudadano a nuevas organizaciones política, que proclamándose no partidos, no políticas y no tradicionales, ingresan al escenario político y se hacen con el control de la función de gobierno.

Es decir, los partidos políticos pierden peso político en el sistema político nacional, y no son ya, los únicos vehículos para alcanzar el poder. Los nuevos elementos de representación política, son los movimientos independientes encabezados por líderes con minúsculo apoyo social, quienes, usando nuevas vías de interacción y comunicación política, asume el rol de gobernar el país.

La televisión adquiere una importancia decisiva para la movilización política, ya no era necesario convocar a los ciudadanos en locales partidarios, sino tener la posibilidad de acceder a la televisión, para convertirse en una opción electoral capaz de ganar una elección.

Actualmente estamos atravesando una etapa de transición, los partidos no tienen el peso político de antaño, partidos históricos como el PAP, AP, PPC, PC y otros están tratando de recuperar su inscripción formal ante los magros resultados alcanzados en las elecciones generales pasadas, que los eliminó del Registro de Partidos Políticos y que gracias al sistema electoral vigente en esa oportunidad, les permitió mantener una representación mínima en el Congreso.

Los partidos históricos, han disminuido su influencia, y pareciera que entramos en una etapa de reestructuración de la representación política, es decir, existen dos (2) posibilidades, o los partidos políticos se reconstituyen y renuevan o los partidos políticos actuales fenecen y dan paso a nuevas organizaciones políticas.

Los cambios en los partidos políticos

Es evidente que los hechos descritos, obligan a las organizaciones partidarias, intentar adecuarse a las nuevas circunstancias históricas y políticas. En ese sentido, la mayoría de ellas, han iniciado un proceso de reestructuración que abarca los siguientes aspectos:

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