Crisis del sistema parlamentario y sus perspectivas en el Siglo XXI

La presente ponencia tiene por objeto aproximarnos a un mayor conocimiento sobre los factores que motivan la crisis del sistema parlamentario, y partir de ella esbozar algunos lineamientos sobre las funciones que debería cumplir este poder del Estado en los siguientes años. Asimismo, aprovecharemos la oportunidad para explicar los avances alcanzados por el Parlamento Peruano a fin de superar sus trabas y limitaciones.

El Parlamento, a lo largo de la historia, ha atravesado por profundas “crisis”, que son de índole institucional o coyuntural, sin embargo, yo prefiero entender esta crisis como “Transformación”, pues al igual que la democracia, esta viene sufriendo permanentes cambios y modificaciones como producto de la misma dinámica social y política de las sociedades. Don Norberto Bobbio decía lo mismo de la democracia:

Prefiero hablar de transformación mas bien que de crisis, porque “crisis” hace pensar en un colapso inminente. La democracia no goza, en el mundo, de óptima salud, aunque, por lo demás, jamás gozó de ella en el pa­sado, si bien no se halla al borde de la tumba”. [1]

Desde esta perspectiva el Parlamento siempre ha estado y está en permanente transformación. Quizá la denominada “crisis” no sea sino reflejo de una falsa idealización sobre su real funcionamiento, por ello es importante que se analice esta institución desde una visión histórico – comparativa, tomando siempre en cuenta su relación con las demandas de la sociedad actual, como parte de una reflexión crítica y constructiva. Al respecto Julián Santamaría nos dice:

“La idea de que una institución está en crisis tan solo porque no funciona de acuerdo con la teoría que trata de racionalizar su significado no tiene demasiado sentido. Menos aún cuando lo que se señala es una divergencia con una imagen idealizada de aquéllas, difícil, por no decir imposible, de situar en la historia. Ni siquiera tiene que decir que está en crisis porque ha dejado de desempeñar alguna fun­ción, incluso importante o porque perdida la desempeña ahora de otro modo.” [2]

El Parlamento se ha ido asimilando a los cambios y presiones de la sociedad civil, empero, no lo ha hecho a la misma velocidad de las demandas sociales, lo cual ha motivado que sus respuestas ya sea a través de leyes, procedimientos, hayan sido dadas a destiempo, resultando en muchos casos ineficaces.

Incluso para algunos, esta institución resulta caduca, pero creemos que no es así, por el contrario, consideramos de vital importancia su funcionamiento pues permite el fortalecimiento del sistema democrático, y a la vez pone en práctica los valores fundamentales de la democracia como son: la libertad, el pluralismo, la tolerancia, la participación, la igualdad, etc., que dan consistencia al Estado de Derecho vigente. Sobre la evolución de los parlamentos Santamaría refiere:

El parlamento, como parte del sistema polí­tico, se desenvuelve en medio de un entorno cuyas dimensiones social, tecnológica e inter­nacional están cambiando a un ritmo crecientemente acelerado que requiere un esfuerzo de adaptación muy singular. Además, es evidente que, en momentos caracterizados por la intensificación y multiplicación de los cambios, las amenazas de crisis adquieren mayor verosimilitud[3]

En síntesis, al ser procesos políticos y socia-les dinámicos, la crisis la entendemos como una permanente situación de desequilibrios sociales pero que no alcanza a hacer colapsar el sistema político o social en general. Entre los factores que pudieran explicar esta crisis, tenemos:

  1.  La pérdida paulatina de atribuciones del parlamento. ¿Cómo se expresa esta perdida de atribuciones? En:
  • La Formulación de Leyes. – Uno de los principales temas de discusión se refiere a la “Legislación Delegada”, que permite al Poder Ejecutivo dar leyes bajo la autoriza-ción del Parlamento. Como consecuencia de ello el Ejecutivo tiene mayor iniciativa en materia de leyes que antes, logrando debilitar la clásica función del legislativo en desmedro de su imagen ante la opinión pública.
  • De Control Político y Fiscalización. – Se Observa la pérdida paulatina de esta función ya sea por la práctica consuetudinaria de los legisladores, así como por las limitaciones jurídicas-constitucionales respecto a las normas de control y fiscalización de los actos de gobierno. Las minorías parlamentarias cuentan con pocas facilidades para realizar esta tarea, ya sea por la escasa información que se les brinda o la falta de voluntad política para investigar.
  • La Deficiencia en la Calidad de la Representación Política. – La crisis de los sistemas parlamentarios encuentra como factor fundamental la falta de representatividad de los legisladores respecto a su relación con los ciudadanos.

Este problema tiene diferentes variables:

  •  La falta de un adecuado sistema electoral acorde con la realidad de cada país;
  • Un marco constitucional que permita establecer canales de control y comunicación con lo legisladores. (Referéndum, iniciativa legislativa, revocatoria de autoridades, renovación, etc.);
  • El escaso desarrollo de la cultura parlamentaria en sociedades en vías de desarrollo.

La formulación y evaluación de políticas públicas. – Los parlamentos en general han prestado poca atención al control y evaluación de las políticas públicas implementadas por el Ejecutivo a través de sus diferentes órganos sectoriales. Peor aún, en el ámbito de formulación de políticas des-de el legislativo, el trabajo es limitado ya sea por la falta de información, de interés o coordinación entre los legisladores y los miembros del Poder Ejecutivo.

  1.  La Falta de Transparencia Parlamentaria

Este factor se ha convertido de vital importancia puesto que los ciudadanos cuestionan la falta de transparencia en los actos y decisiones que toman los legisladores, lo cual ha generado que no se “identifiquen” con su institución, no la valoren en su real dimensión, provocando con ello su ilegitimidad.

El escaso acceso a la información no ha permitido que los electores conozcan el trabajo que realizan los parlamentarios y menos aún que rindan cuentas de sus actos. Lo mismo sucede con los canales de comunicación entre el parlamento y la ciudadanía, siempre fueron parte de la elite política y no de la colectividad.

A partir del análisis de lo expuesto, esboza-remos algunas propuestas sobre las funciones que debería desarrollar un parlamento moderno, en el que se incorporen los adelantos tecnológicos, de comunicación, información, procedimiento, gestión y transparencia, sin dejar de lado el aspecto ético, que en su conjunto den respuesta a las necesidades de la sociedad civil y permitan el fortalecimiento del sistema democrático. Entre las funciones que debería cumplir un parlamento moderno tenemos:

  1. La Función Legislativa. – Debe basarse en el equilibrio entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en materia de iniciativa Legislativa. Si bien es cierto que el Ejecutivo ha aumentado sus atribuciones legislativas, el Parlamento debería establecer un mayor control sobre los mismos. Del mismo modo, debería ser riguroso en la presentación de las proposiciones de ley con su respectivo costo beneficio y por ultimo, participar activamente en la elaboración, aprobación y evaluación de la ley de presupuesto.
  1. La Función de Control Político y Fiscalización. – Que busque evitar los abusos de poder y sirva de control a los actos de gobierno a través de diversos procedimientos como el de interpelación, citación a ministros, comisiones investigadoras, solicitud de informes, hasta la ratificación y/o nombramientos de funcionarios del Esta-do. Es importante brindar las facilidades de acceso a la información y exigir la presencia de los funcionarios y/o autoridades cuando se lo soliciten, En síntesis, se pro-cura reducir los niveles de corrupción en el sector estatal.
  2. La Función Representativa. – El trabajo parlamentario debe estar orientado a la permanente vinculación con los ciudadanos e instituciones, para ello se necesita de normas que faciliten la participación activa de la comunidad en la toma de deciiones. El Parlamento se convierte así en una caja de resonancia de la sociedad donde están integrados tanto mayorías como minorías que conforman la representación nacional.
  3. La Transparencia Parlamentaria. – Este es un nuevo rol que debe asumir la Representación Parlamentaria, consiste en dar cuenta de todas las actividades que desarrolla el legislativo a través de los diversos medios (escrito, radial, televisivo, Internet) con el objeto de tener bien informado a los electores sobre el funcionamiento de este poder del Estado.

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