Conclusiones: La política en la vida de los ciudadanos de Lima Metropolitana

En artículos como: ¿Por qué nos debe interesar la política?, comportamiento político convencional, comportamiento político no convencional, la independencia política, todos hacemos política, entre otros, se ha evaluado el papel que juega la política en la vida cotidiana de los ciudadanos de Lima Metropolitana, esos artículos, así como estas conclusiones forman parte de un estudio mayor que abarcó una encuesta.

La política en la vida de los ciudadanos

La independencia política es una ficción semántica, pues intenta revestir a los políticos con un nuevo ropaje conceptual al haber caído la política en el hoyo del descrédito, como si la política tu­viera vida e identidad propia y fuera por tal motivo buscar un nuevo concepto para un hecho conocido.

  1. Un ciudadano que se presenta a las elecciones para com­petir por cargos públicos, no es independiente, porque en ese sentido manifiesta un comportamiento político de participación activa. Sólo los ciudadanos que no tienen intenciones de pre­sentarse a elecciones para competir por cargos públicos, y que, además, no militan o participan en ninguna forma en cualquier tipo de organización política, pueden ser considerados técnica­mente independientes políticos, aunque no apolíticos.
  2. El 75,0 por ciento de los entrevistados no está interesado por lo que pasa en el gobierno, entendido el concepto de modo muy general, sin embargo cuando se especifica las actividades los parámetros varían.
  3. El interés de los ciudadanos está relacionado principalmente a las actividades del Poder Ejecutivo, la Municipalidad de Lima y las campañas electorales. En común tienen que en los dos primeros casos se destaca el liderazgo de una persona —el Presidente y el Alcalde— en quienes se puede personalizar las actividades de estas entidades públicas. Las campañas electo­rales revisten sin­gular importancia para los electores, por ser la oportuni­dad para ratificar o cambiar a los gobernantes en ejercicio.
  4. El 60,3 por ciento de nuestros entrevistados manifestó que no pertenecía a organización social alguna, mientras que, un 39,7 por ciento dijo pertenecer a alguna de ellas. Este último grupo, está muy disperso en múltiples tipos de organización, como clu­bes de madre y vaso de leche, colegios profesiones, gremios em­presariales, clubes deportivos y barriales entre otros.
  5. Si bien es cierto que el grueso de la población no participa de organización alguna y que los sindicatos laborales están en de­clive, la pertenencia a otros tipos de organismos les permite a los ciudadanos ejercer algunas funciones de participación, organiza­ción y gobierno que rijan sus destinos, y en esas manifestacio­nes, ejercer formas pluralistas o autocráticas de gobierno.
  6. En las organiza­ciones sociales populares, como los comités de vaso de leche, comedores populares, son donde porcentualmente más se concentran las prácticas pluralistas y democráticas, mientras que en los Colegios profesionales y en las organizacio­nes populares descritas anteriormente, se concentra en mayor proporción la discusión de los temas nacionales.
  7. El índice de participación electoral mide una serie de comporta­mientos adicionales al voto, para ello se establecen tres niveles de participación electoral, bajo, medio y alto. En bajo tenemos a quienes no votaron, ni participaron en actividad alguna; medio, involucran a las personas que únicamente votaron; y, alto a las personas que además de votar realizaron por lo menos una de las actividades descritas.
  8. Podemos afirmar que la participación electoral se manifiesta con principal énfasis entre quienes no tienen una militancia partidaria declarada y nos demuestra que en la actualidad los ciudadanos que hacen política son principalmente no militantes de las orga­nizaciones políticas.
  9. La distribución del índice de participación electoral nos pone de manifiesto que el 30,6 por ciento de nuestros encuestados se ubican dentro de la categoría alta, es decir, hacen algo más que votar en un proceso electoral, el 56,4 por ciento sólo vota y no tiene otra participación, por lo que están ubicados en la categoría medio; mientras que el 13 por ciento no participa en todo sen­tido, y lo incluimos en la categoría baja.
  10. Existe relación entre el índice de participación electoral y el ín­dice de exposición a medios, aquellos que manifiestan una parti­cipación electoral alta están por lo regular más expuestos a me­dios y en tal sentido buscan información de contenido político.
  11. Mucha gente que tiene una participación electoral activa está singularmente informada sobre los acontecimientos políticos y su exposición a los medios es mayor. Esto no quiere decir que den­tro de dicho segmento no haya personas con otros niveles de ex­posición, sino que la nota predominante es la que resaltamos.
  12. La participación electoral, en muchos casos involucra necesaria­mente una exposición alta a los medios que es una cualidad que un reducido grupo de ciudadanos asume como requerimiento in­formativo que motiva la participación electoral en la coyuntura política apropiada. Indudablemente existe entre los indicadores que conforman el índice de participación electoral, unos que pre­dominan más que otros, singularmente más expuestos están los que dieron dinero o solventaron una campaña electoral, le sigue en importancia los que hablaron con otras personas para conven­cerlas de votar un candidato y los militantes de algún partido; en sentido inverso los menos  expuestos fueron los que asistieron a mítines y los que realizaron alguna actividad o trabajo para un candidato u organización.
  13. Las elecciones son un procedimiento por el cual los ciudadanos elegimos a las personas que tomarán las decisiones por nosotros, en el ámbito político que corresponda, sea legislativo, municipal o ejecutivo. Si consideramos lo anterior, reconocemos que la de­cisión que tomamos al votar, expresa nuestra preferencia hacia tal o cual opción para que éste a su vez haga tal o cual acción en nombre nuestro y referido a la cosa pública, es indudable que estamos ante un proceso de tipo político, porque el área en que esas decisiones se van a tomar corresponde a la política, al área común de los ciudadanos.
  14. Todos los procesos electorales, sea cual sea su ámbito de go­bierno, son políticos per se; los hechos nos demuestran que aun­que los ciudadanos, políticos e “independientes” no les guste usar el término político para describir la política, ella aflora en nuestros comportamientos y actitudes cuando se refieren al po­der y la búsqueda del gobierno en cualquier nivel. Debe consi­derarse que la dicotomía, elección municipal elección política no es válida, porque no tiene referente empírico que lo pueda sus­tentar.
  15. A las personas que recordaron votar en las elecciones generales de 1995 les inquirimos sobre las razones de su voto. El 13,0 por ciento recordó haber votado por evitar la multa; un 75,2 consi­deraba que era un deber ciudadano y el 11,3 por ciento lo hizo por estar identificado con el candidato de su preferencia.
  16. Puestos en la eventualidad de que no existiera la sanción de la multa El 67,2 por ciento aseguró que sí hubiera sufragado y el 32,8 por ciento dijo que no lo hubiera hecho.
Conclusiones: La política en la vida de los ciudadanos de Lima Metropolitana
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