Concepción hobbsiana y marxista de las relaciones internacionales

Las diferencias entre ambas escuelas podemos explicarlas, a partir de dos (2) variantes importantes de la concepción filosófico-política y de las relaciones internacionales; estas son las siguientes: la concepción del hombre; la relación entre los Estados:

La concepción del hombre

En este aspecto podemos distinguir la concepción hobbsiana del hombre, caracterizada por la frase “el hombre es lobo del hombre” y la concepción marxista del hombre basada en la autorrealización del hombre en su enfrentar a la naturaleza; ambos puntos de vista discrepan en su percepción con respecto al hombre; es así que explicamos en qué consisten:

Concepción del hombre en Tomas Hobbes

Este autor establece como premisa para su análisis, la naturaleza malvada del hombre, el cual debe ser controlado para evitar que se haga daño así mismo, y a los demás miembros de su género. Hobbes entiende que el hombre es un átomo de poder, que en un estado de naturaleza, caracterizado por la anomia y la libertad absoluta, en donde prima la envidia, el odio y la guerra, hace de él, el único animal no social de la tierra, que en tal estado de cosas es capaz de eliminarse entre sus semejantes. Sólo la educación y el sometimiento a una autoridad le permiten socializarse en el estado civil a través de un contrato. Los factores que explican que el hombre es un animal no social, sociedad civil a juicio de Hobbes son seis (6):

  1. el hombre está en constante búsqueda de honores;
  2. el hombre busca el beneficio privado;
  3. el uso de la razón, hace, que algunos hombres se crean capaces de gobernar la cosa pública;
  4. el diferente significado que le dan a las palabras los hombres;
  5. los hombres distinguen entre lo bueno y lo malo;
  6. la inteligencia humana es artificial porque interpreta los fenómenos en base a los conceptos construidos.

Este análisis del hombre, responde a la concepción fisicalista de Hobbes; entiende el precitado autor que el hombre responde a los estímulos externos de su entorno, en base a dos elementos: el apetito y la aversión, el apetito representa el movimiento hacia un objeto o atracción; mientras que la aversión surte el efecto contrario, es decir el rechazo al objeto. Este apetito humano es llamado bien y la aversión es llamada mal.

En conclusión, la percepción de Hobbes con respecto al hombre, nos muestra a un hombre descarnadamente malvado, carente de toda noción de sociabilidad y moralidad en el estado de naturaleza, por lo que, es preciso establecer límites a estas expresiones humanas; es así que surge el Leviatán como elemento capaz de controlar estos impulsos humanos, y establecer la llamada sociedad civil, en la que un soberano norme las relaciones entre los hombres.

La concepción del hombre en Marx

Esta concepción tiene en su construcción filosófica una subyacente concepción del hombre, caracterizado por los siguientes elementos: el hombre es un ser radicalmente social, ya que para Marx la sociedad constituye el medio específico del desenvolvimiento humano, cuestiona la concepción que considera al hombre como un ser originalmente aislado; éste argumento es reforzado al expresar el autor, que el hombre es el único ser que es capaz de modificar su entorno, expresando que:

  1. son los únicos que tiene conciencia y razón de su existencia;
  2. transforman la naturaleza y extraen de ella mediante el trabajo, los recursos que le permiten sobrevivir y mejorar su existencia.

El hombre es pues creador de sí mismo, la forma en que se auto-crea es el trabajo, el cual es uno de los elementos del proceso de producción, por lo cual el trabajo no solamente es un elemento del proceso económico, sino que además, forma parte de del proceso de transformación de la naturaleza y por tal motivo, de las condiciones de existencia del hombre en la sociedad.

Pero Marx descubre que el trabajo está siendo utilizado como instrumento de explotación en el sistema social que le tocó vivir, por lo que intenta explicar dicho proceso, con lo que llega a construir una doctrina de interpretación y predicción de tal proceso social, explicando además el sistema social y político que lo reemplazará.

La relación entre los Estados (Relaciones Internacionales)

De las concepciones de tales autores, se extrae una teoría de las relaciones internacionales, que en el caso de la concepción tradicional se caracteriza por su naturaleza violenta y conflictiva, y en el caso de la concepción marxista se expresa la relación de dominación entre Estados como repetición de la estructura y la superestructura capitalista.

Si para Hobbes, el Leviatán es la solución al problema de la convivencia humana al interior de la sociedad civil; en el ámbito de las relaciones internacionales se manifiesta descarnadamente la situación de el estado de naturaleza entre los Estados.

Así el deber del Leviatán es garantizar la paz y la seguridad de sus súbditos ──este es el fin del Estado── por lo que el poder concentrado del soberano puede según las circunstancias declarar la guerra, firmar acuerdos, establecer negociaciones y todo tipo de vínculo que permita conseguir los objetivos descritos, para lo cual, tiene la facultad de formar ejércitos; pero sobre todo, como lo afirma Hobbes es necesario que el poder sea expresado a través de la fuerza militar o armada, que garantice los acuerdos internacionales, por lo que expresa “los pactos que no descansan en la espada no son más que palabras, sin fuerza para proteger al hombre, en modo alguno” [1].

Esta frase es a mí entender la síntesis de la concepción de Hobbes sobre las relaciones internacionales, pues en ella se puede encontrar al poder como la variable principal en su visión del mundo político; las siguientes características expresan tal visión:

  • El poder expresado en la fuerza militar de los Estados;
  • La necesidad de someter al imperio del poder estatal las voluntades de los otros Estados (si la situación así lo exige);
  • Hacer de los pactos elementos a cumplir en la medida de tener el respaldo de la fuerza militar;
  • En relaciones internacionales persistía el estado de naturaleza que presiona contra las sociedades, amenazando destruir la paz;
  • Hacer de la política exterior un instrumento para el cumplimiento de objetivos nacionales.

Como aproximación a la conclusión, se puede afirmar, que tal concepción, así como la concepción de la razón de Estado de Nicolás Maquiavelo son los antecedentes de la concepción realista de las relaciones internacionales sustentada por Hans Morgenthau.

La concepción marxista de las relaciones internacionales

Esta concepción afirma que las relaciones internacionales son el reflejo de las relaciones sociales de producción expresadas en las sociedades capitalistas; la relación conflictiva entre la burguesía y el proletariado en las sociedades europeas son amplificadas en el ámbito internacional en la relación entre Estados; es así que se presenta el fenómeno de la dominación como expresión de la relación de poder entre los Estados.

En otros términos, la concepción marxista explica que, la relación de la estructura (modo de producción) y la superestructura (marco ideo-político-jurídico) del capitalismo, se manifiestan similarmente en la relación entre los Estados.

Con el desarrollo de esta concepción, modernamente se han hecho adiciones a esta concepción señalándose por ejemplo con Lenin, que el imperialismo es la expresión más actual de las relaciones internacionales.

Tal enfoque, en Latinoamérica en las décadas de los 60 y 70 sirvieron para hacer análisis teóricos de la relación de los países subdesarrollados y los países desarrollados; este análisis muestra fenómenos como la dependencia, la dominación y la concepción centro-periferia, reflejaba ──a juicio de sus defensores── de manera más objetiva la realidad internacional desde la perspectiva de los países subdesarrollados.

Aspectos rescatables

Lo rescatable de la concepción tradicional es: la importancia que se da a la variable poder; la necesidad de tener la fuerza militar necesaria para expresar tal voluntad de poder; la búsqueda de la paz y la seguridad para los ciudadanos del Estado.

Lo rescatable de la concepción marxista, es la explicación de dominación y dependencia entre Estados poderosos y débiles. La explicación del carácter conflictivo de las relaciones internacionales y el “realismo” de ambas concepciones con respecto al poder son elementos que son rescatables, aunque tales esquemas omiten la relación de acuerdo o consenso, que también caracteri­zan a las relaciones sociales.

Aspectos desechables

De la concepción de Hobbes, podemos desechar el concepto de soberanía del Leviatán; la visión fatalista del hombre. De la concepción marxista podemos desechar su predicción de la destrucción del sistema y del advenimiento del comunismo (como fin de la historia); y su invitación a la lucha de clases.

    [1] THOMAS HOBBES, Leviatán I, Ed. Sarpe, Madrid, 1984. pág. 175

Concepción hobbsiana y marxista de las relaciones internacionales
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