Comportamiento político convencional

Se entiende por comportamiento político convencional aquel que se realiza dentro el marco institucional y de acuerdo a las reglas sociales y políticas sin desbordar la regulación jurídica. Por lo que, en este sentido, nos referimos al juego del poder y el deliberado intento por conquistarlo en función de pautas socialmente aceptadas de comportamiento en torno al objeto denominado poder.

Las manifestaciones de este tipo de comportamiento van desde votar hasta ostentar algún cargo público. Es decir, el comportamiento político convencional está relacionada a las siguientes categorías: El interés por la política, el interés por las elecciones, el seguimiento de las campañas electorales, la participación electoral y el comportamiento político vinculado al ejercicio del gobierno.

La tabla del comportamiento político nos permite visualizar con mayor claridad las diferentes manifestaciones de un proceso muy complejo y que involucra variables psicológicas, sociales, políticas y económicas. Asimismo nos permite establecer los niveles de participación política y distinguirlos para entender en qué momento se pasa del simple interés por las cuestiones públicas a participar activamente involucrándose en el proceso político.

Una variable que interviene decididamente y que muchas veces por estar allí, la obviamos, es el tiempo. El esquema que se presenta indudablemente no es estático ni independiente por sí mismo, tampoco indica que sea invariable.

Justamente el tiempo introduce la dinámica de los procesos políticos y de las posibles situaciones que pueden presentarse en ese gran todo que se ha denominado comportamiento político convencional. Quiere decir, entonces, que por ejemplo, el interés por la política en una persona o grupo de personas variará a lo largo de un período por algunos acontecimientos, como por ejemplo una campaña electoral, el estado de guerra, la renuncia de un gabinete, una decisión política que afecte sus intereses, un golpe de Estado, etc.

En vista que estamos tratando sobre participación y comportamientos políticos, debemos abordar el asunto de los denominados “independientes políticos”, pues parecería que en el esquema que estamos proponiendo no tendrían cabida al considerarse no-políticos y técnicos. Mi argumentación quiere demostrar que la independencia política es una ficción semántica, pues intenta revestir a los políticos con un nuevo ropaje conceptual al haber caído la política en el hoyo del descrédito, como si la política tuviera vida e identidad propia y fuera por tal motivo buscar un nuevo concepto para un hecho conocido.

Todos manifestamos comportamientos políticos en diferentes matices, pero sólo algunos tenemos participación política activa.

Técnicamente un ciudadano que se presenta a procesos electorales, para competir por cargos públicos, no es independiente, porque en ese sentido manifiesta un comportamiento político que podríamos denominar de participación activa, Marcial Rubio, expresa que en el grupo de los “elegibles” “no puede haber independientes en el sentido estricto porque, todo el que se ofrece al voto popular, tiene una propuesta programática, grupal o personal distinta a la de los otros. Por tanto, en este ámbito sólo podemos hablar de independientes de manera figurativa”. [137]

Sólo los ciudadanos que no tienen intenciones de presentarse a elecciones para competir por cargos públicos, y que, además, no militan o participan en ninguna forma en cualquier tipo de organización política, pueden ser considerados técnicamente independientes políticos, aunque no apolíticos, “En cambio, sí hay independientes entre los votantes: son una amplia masa de electores que normalmente eligen opciones diferentes en elecciones sucesivas y no tienen su corazón atado a una fuerza política determinada“. [138]

Así, vista las cosas, los ciudadanos-candidatos que se autodenominan independientes, no son tales, porque participan de la competencia electoral, buscan alcanzar cargos públicos mediante elecciones y si bien inscriben sus organizaciones con las denominaciones “movimiento”, “agrupación”, etc. cumplen las funciones que le competen a los partidos en un sistema político. Queda claro entonces, que vista la cuestión desde la perspectiva propuesta las personas manifiestan en diferente magnitud comportamientos políticos.

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