Ciudadanía y derechos fundamentales

Desde no hace más de doce años casi todos hablan de “ciudadanía”. La “culpa” inicial de ese hecho puede atribuirse a Ralf Dahrendorf, quien publicó en 1988 un libro sobre el conflicto social en la modernidad en el que recuperaba la idea de “ciudadanía” planteada por T. H. Marshall en un ensayo de 1950, mismo que después fue prácticamente olvidado.
A la primera pregunta Aristóteles contesta que “ser ciudadano” significa -es decir, consiste en, coincide con- ser titular de un poder público no limitado, permanente (aóristos arché, distinta del arché, es decir del poder, de quien ocupa un cargo político temporal): ciudadano es aquél que participa de manera estable en el poder de decisión colectiva, en el poder político, o dicho de otra manera, la participación en el poder político es la característica esencial de la ciudadanía, la cual se resuelve, por ello, esencialmente en la que hoy se denomina, comúnmente entre los sociólogos y los politólogos, ciudadanía política (usando una fórmula que en griego sería un pleonasmo perfecto, como polítes politikós).
Editorial: Universidad Nacional Autónoma de México
Tipo de documento: Artículo
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