Cada domingo a las 12

Cuando tengas que partir, quiero que sepas, que estaré pensando en tú, todos mis días, vivirás en mi alegría y mi tristeza, reinarás en el altar del alma mía, al partir me dejarás tus agonías, en la casa que sin tú, quedó muy triste. Nadie ocupará el lugar que tú tenías, porque se murió mi amor cuando te fuiste. Nadie ocupará el lugar que tú tenías, porque se murió mi amor cuando te fuiste. Cada domingo a las doce saldré a la ventana, para esperarte como antes después de la misa y en la esquina solitaria voy a ver a mi alma, que espera tus pasos, buscando mis brazos y sin tu sonrisa, se irá el sol de la mañana, te llorarán las campanas, cada domingo a las doce después de la misa.

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