Bastardo

Hace unos días una mujer le decía a una niña: ¡eres una bastarda! La verdad me molesté mucho al escuchar ese adjetivo calificativo y le increpé a esa persona por el insulto proferido. Ella me respondió: ¡tú qué sabes, yo soy abogada y si le digo bastarda es porque ella es nacida fuera del matrimonio!

Yo le increpé a esta desaforada persona, que no podía tratar así a un menor de edad y le recordé que desde la Constitución Política de 1979 se establece la igualdad de los hijos, hayan nacido o no dentro de un matrimonio y que se prohibía toda mención al estado civil de los padres y la filiación de estos con aquellos.

Ella, en su arrogancia me dijo: ¡ignorante, cállate la boca! En el Código Civil de 1984 se establece la diferencia entre hijos extramatrimoniales y matrimoniales. Yo le increpé: “prevalece la Constitución”.

Al margen del bochornoso incidente, el tema me llevó a revisar el Código Civil vigente y encontré que efectivamente se establece la presunción de que el hijo que nace es dentro del matrimonio (Art. 361 y 362), por el contrario, se establece que son hijos extramatrimoniales los concebidos y nacidos fuera del matrimonio. (Art. 387).

Luego volví a leer el artículo 7 de la Constitución de 1993 que dice: “Todos los hijos tienen iguales derechos y deberes. Está prohibida toda mención sobre el estado civil de los padres y sobre la naturaleza de la filiación en los registros civiles y en cualquier otro documento de identidad.” Pero, además revisé el significado de “bastardo” y encontré el hilo de la madeja.

La abogada no solamente estaba insultando a una menor, sino que estaba justificando su accionar a través de un argumento legal falso. La Constitución es clara, los hijos sean matrimoniales y extramatrimoniales tienen derechos y deberes iguales, es decir, entre ellos no hay diferencia alguna frente a las personas y la ley.

Cuando esta persona se sostiene del Código Civil para justificar su accionar, lo que hace es confundir términos y establecer sinonimia entre el adjetivo bastardo (insulto) y los conceptos hijo matrimonial y extramatrimonial. Lamentablemente, hijo extramatrimonial por su definición es similar al concepto de hijo ilegítimo o hijo bastardo como definición.

Detrás de dicho razonamiento está la concepción de que los hijos sólo pueden ser concebidos en el matrimonio, entiéndase de naturaleza civil. La carga de la concepción religiosa en el tema es más que evidente. Por ello, la preeminencia al hijo nacido en el matrimonio. Evidentemente, la realidad es otra, pues muchas parejas tienen hijos extra del matrimonio, sean solteros, uno casado y otro soltero, o ambos casados con otras personas.

En tal sentido, me queda la duda de que la distinción que se hace en el Código Civil es la adecuada y sobre todo necesaria. Aunque valgan verdades al leer el Código chileno me quedé espantado con los argumentos esgrimidos para establecer las distinciones entre los hijos.

Pero, ¿Cuál es la razón de insultar de esa forma a una menor de edad? Evidentemente, esa forma de actuar evidencia un grave problema psicológico, pues podría proyectar sus propios traumas familiares en terceros. La idea de proyectar en otros los defectos propios o de trasladar los males familiares reales o ficticios produce una sensación de que el problema y las culpas son de otros -los bastardos- y no de su entorno familiar en la que evidentemente ese “problema” se ha visibilizado y ha sido sin duda un tema de recurrente discusión y sobre todo de intentar ocultarlo para evitar la vergüenza pública.

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