Avecilla

Ya ves, ya ves mi tierna avecilla, que cogía prisionera, será preciso que sepas, que desde hoy en adelante vas a hacer mi compañera cantando como cantabas, perdida entre la maleza, a orillas de un arroyuelo y en el fondo de una arboleda. No te dejes avecilla, agobiar por la tristeza, yo cuidare de que nunca, te falte lo que apetezcas, tendrás el agua más pura y la semilla más fresca.

 

 

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