Abstencionismo, votos en blancos y nulos

La Constitución del Perú en su artículo 31º establece que el voto es obligatorio. A pesar de ello, al evaluar el comportamiento de los ciudadanos en los procesos electorales desde 1978 hasta la actualidad, comprobamos que, un segmento de ellos, no acude a votar a pesar de la existencia de sanciones administrativas y pecuniarias de por medios. Asimismo, existe un porcentaje de ciudadanos que acude a votar y que expresan en las cédulas de votación su apreciación mediante el voto en blanco o viciando su voto.

En tal sentido, haremos una evaluación des estos aspectos, apuntando a establecer primero, la descripción del asunto y luego la explicación.

La participación electoral

La participación política es una de las dimensiones del quehacer humano que está íntimamente vinculado a la relación entre los seres humanos y la política. Por tal razón, se participa en política porque se intenta influir en el proceso público de decisión, para conseguir que ciertos intereses, valores y creencias tengan preponderancia sobre otros.

Una de las manifestaciones básicas es sin duda la participación electoral, que se expresa específicamente cuando los ciudadanos acudimos a las urnas a manifestar nuestro parecer en torno a quienes gobernaran nuestro país.

Constitucionalmente, se reconoce el derecho del voto a las personas que cumplen ciertos requisitos que les da la categoría de ciudadanos. Además de ello, en nuestro caso, en el Perú se ha establecido que el voto es obligatorio hasta cierta edad (70 años) siendo después de ese umbral facultativo.

A pesar de ello, se registran en cada proceso electoral porcentajes importantes de ciudadanos que no acuden a votar o que haciéndolo no optan por algunas de las candidaturas que participan. Entonces surgen las siguientes interrogantes.

¿Por qué un grupo de ciudadanos a pesar de estar obligados por ley a votar no lo hacen?

¿Qué quieren expresar con ese comportamiento?

¿Por qué otro grupo de ciudadanos acude a votar y no elige entre las opciones en concurso?

¿Cuál es la razón para que haya porcentajes de votos nulos?

Dos aspectos importantes relacionados con la participación electoral son sin duda la obligatoriedad del voto y el absentismo. El índice de participación electoral asume como un hecho el voto de las personas.

Con tal objeto, realizamos una investigación en 1997 sobre las cuestiones, para verificar hasta qué punto el acto de votar representaba un comportamiento no deseado por los ciudadanos y sobre todo explorar qué elementos les caracterizan.

A las personas que recordaron votar en las elecciones generales de 1995 les inquirimos sobre las razones de su voto. El 13,0 por ciento recordó haber votado por evitar la multa; un 75,2 consideraba que era un deber ciudadano y el 11,3 por ciento lo hizo por estar identificado con el candidato de su preferencia. Con el mismo propósito, pero poniendo a nuestros entrevistados en la posibilidad de que el voto no fuera obligatorio y que no existiera sanción alguna, se les consultó si hubieran ido a votar.

El 67,2 por ciento aseguró que sí hubiera sufragado y el 32,8 por ciento dijo que no lo hubiera hecho. Las características de este grupo de ciudadanos son interesantes pues nos permite vislumbrar algunas cualidades en común. Al grupo de ciudadanos que manifestó que el voto es un deber ciudadano afirmó también en el 22,0 por ciento de los casos que no iría a votar si no existiera sanción. El 52,0 por ciento fue más consistente pues en cualquier circunstancia sufragarían. La identificación partidaria y el evitar la multa sin duda parecen ser respuestas más coherentes por cuanto en sentidos diferentes, reafirma la intención o no de votar. Parece que los ciudadanos tienen objetivos más instrumentales que éticos, pues las consistencias en las preguntas del primer tipo son mucho mayores que en aquella que se incluyó el aspecto del deber ético.

Al cruzar los datos con el índice de participación electoral notamos que existe una relación directa entre ellos, pues a mayor participación electoral mayor la posibilidad de votar en las elecciones. Resulta que el 67,2 por ciento se desagrega en 25,3 por ciento dentro de la categoría alta participación y el 41,1 por ciento en participación electoral media, es decir sólo votar. Similarmente existe correspondencia entre quienes no hubieran votado, pues el 27,0 por ciento se concentra entre quienes tie­nen una participación electoral media.

Tabla 1: Relación entre las razones para votar y la posibilidad de hacerlo sin la sanción de la multa

Razones para votar
Porque es un deber ciudadanoPorque me identificaba con el candidatoPor evitar la multa%
Votaría sin no hubiera sanción de multa
Si52.410.73.967.0
No22.80.89.933.5
Total75.211.513.9

Evidentemente este resultado nos permite comprender que por lo menos un segmento importante de los ciudadanos, si tuviera la opción de no votar en las elecciones no lo harían, aunque hayan manifestado que votaron en las últimas elecciones.

Pero existe un segmento de electores que sabiendo de la multa y que sus derechos civiles serán limitados, de hecho, no vota y esto se ma­nifiesta en los porcentajes de ausentismo electoral en las elecciones generales y municipales de las últimas dos décadas. El ausentismo desde 1978 hasta 1993, ha sido en promedio 25,0 por ciento en el ámbito nacional, mientras que en Lima Metropolitana para el mismo período llegó al 19,1 por ciento.[1]  Quiere decir entonces que grupos mayores de ciudadanos podrían no votar si no existiera sanción y se reduciría aún más el grupo de electores que participaría en las elecciones.

Según los datos que poseemos sobre el 75,0 de los electores se han elegido autoridades en los últimos años; si añadimos la tasa de votos blancos el porcentaje se reduciría para ese mismo período al 70,0 por ciento, siempre considerando el promedio nacional. Si bien el ausentismo en Lima Metropolitana está por debajo del promedio nacional, debe considerarse que se concentra un tercio de la población electoral del país, en tal sentido el peso proporcional de Lima es importante.

Los votos nulos no lo consideramos en la construcción del promedio, pues compartimos la apreciación de Tuesta Soldevilla, cuando sostiene que: “Los votos nulos agrupan dos tipos de posibilidades: el anulado y el viciado. El anulado es aquel voto que se invalida por una imperfección en el momento de sufragar. El viciado es aquel voto que conscientemente invalida el elector.” [2] Y en ese sentido, es imposible en las actuales cir­cunstancias, saber que proporción corresponde a votos anulados y viciados.

Tabla 2:Votos nulos, blancos y ausentismo electoral Nivel Nacional

Procesos ElectoralesAusen­tismo ElectoralVotos BlancosVotos Nulos
Asamblea Constituyente 197816,33,212,6
Elecciones Generales de 198021,37,714,5
Elecciones Municipales de 198030,94,99,7
Elecciones Municipales de 198335,75,412,3
Elecciones Generales de 19859,56,57,3
Elecciones Municipales de 198621,83,711,1
Elecciones Municipales de 198930,56,215,4
Elecciones Generales 1990 (1era vuelta)21,78,07,2
Elecciones Generales 1990 (2da vuelta)20,51,97,6
Elecciones Congreso Constituyente 199228,74,019,7
Elecciones Municipales de 199334,45,519,7
Referéndum de 199329,62,66,3
Promedios Nacionales25,15,012,0
Abstencionismo, votos en blancos y nulos
Votar